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sábado, 10 de diciembre de 2016

Mozo vergonzoso, el diablo le llevó a palacio

Rescatando lo que hablábamos al comentar "como el perro del hortelano..." con relación a las múltiples obras de teatro tituladas con algún refrán, vamos a ir viendo  los significados de algunos de ellos.
 En esta ocasión rescato un párrafo de Miguel de Cervantes que en "El licenciado Vidriera" aclara sobradamente el significado del dicho que nos ocupa:
Las nuevas de su locura y de sus respuestas y dichos se extendió por toda Castilla, y llegando a noticia de un príncipe o señor que estaba en la Corte, quiso enviar por él, y encargóselo a un caballero amigo suyo, que estaba en Salamanca, que se lo enviase, y topándole el caballero un día, le dijo:
-Sepa el señor Licenciado Vidriera que un gran personaje de la Corte le quiere ver y envía por él.
A lo cual respondió:
-Vuesa merced me excuse con ese señor; que yo no soy bueno para palacio, porque tengo vergüenza y no sé lisonjear.

Y es que éste es su sentido: la vida a veces da oportunidades a quien no sabe o no puede aprovecharlas o, dicho de otro modo: "Dios le da pan a quien no tiene dientes".  
Pero podemos darle otra acepción recogida en nuestro amigo, el diccionario de la RAE (1), en donde vemos que acusar a alguien de falta de vergüenza es tildarle de villano, ruin y desconsiderado. Entonces deberíamos pensar en la crítica e ironía implícitas en él, considerando que una persona con vergüenza (honra, honestidad) no tiene cabida en un lugar donde reinan la hipocresía y los intereses (el palacio).

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Sería muy conveniente entonces acercarnos a "El vergonzoso en palacio", de Tirso de Molina para hallar el sentido que en esta obra se le da. Aunque tal vez fuera un buen ejercicio hacer en clase un repaso literario a las obras que citan esta sentencia (como la Celestina, el Licenciado Vidriera, La lozana andaluza...)
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(1)- Vergüenza:
1. f. Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.

2. f. Pundonor, estimación de la propia honra. Hombre de vergüenza.

     

martes, 29 de noviembre de 2016

Meterse en camisa de once varas

La vara, además de una rama delgada o palo largo, delgado y flexible, y el bastón símbolo de la autoridad de los alcaldes, era una unidad de longitud que oscilaba entre los 700 y los 900 milímetros (algo menor que un metro).


Sabido esto, una camisa de casi 10 metros es sin duda de buen tamaño. ¿Existían camisas semejantes? Pues sí: Esta expresión viene de que cuando se celebraba la ceremonia de adopción de un niño, existía un ritual en el cual el infante debía ser metido por la manga de dicha camisa de once varas y salir por el hueco de la cabeza, simbolizando un nuevo nacimiento para los padres que lo acogían. Aunque la camisa lo permitía, por su enorme tamaño, el asunto resultaba cuanto menos engorroso, como preámbulo de la complicación o el compromiso que se adquiría. (Ver a continuación, en romance del 1344, la ceremonia de bautizo y adopción de Mudarra por Dª Sancha Velázquez, lo que le convirtió en hermano y vengador de los siete infantes de Lara)

De ahí que la expresión que hoy comentamos pasase a significar meterse en complicaciones, en asuntos enrevesados y comprometidos que, sin duda, ocasionarán más de un quebradero de cabeza.
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Cuenta la estoria que en otro dia por la mañana caualgo el conde don Garçi Ferrnandes con muchas conpañas. Et fueron a casa de don Mudarra Gonçales & fueron con el fasta santa maria que era iglesia de Burgos Et entonçe lo bautizaron & fue su padrino el conde & otros omes buenos. Et doña Sancha fue madrina & Resçibio por fijo commo manda el fuero de castilla. Entonçe lo tomo & metiolo por vna manga de vna falifa de açatron que tenja vestido & tirolo por la otra. Et el que antes auja nonbre Mudarra gonçales. Ca el non qujso quele qujtasen su nonbre. Et luego en esa ora lo fizo Cauallero.
En castellano actual:
Cuenta la historia que el otro día por la mañana, cabalgó el conde don García Fernández con mucha compañía. Y fueron a la casa de don Mudarra González y fueron con él hasta Santa María que era iglesia de Burgos. Y entonces lo bautizaron y fue su padrino el conde y otros hombres buenos. Y doña Sancha fue su madrina y lo recibió por hijo como manda el fuero de Castilla. Entonces lo tomó y lo metió por una manga de una camisa de seda que vestía y lo sacó por la otra. Y el que antes se llamaba Mudarra Gonzalez no quiso que le quitasen su nombre. Y luego en ese momento se hizo caballero.

(Nuestro agradecimiento a "Cápsulas de lengua" de Arturo Ortega Morán. Worpress.)
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Ejercicio propuesto: Enumerar las unidades de medida en español (metro, litro, kilo, etc...) y sus equivalencias.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Morder la mano que te da de comer


Tuve un perro, Gus, mezcla de doberman y pastor alemán, al que acogí tras leer un anuncio ofreciéndolo (tenía solo dos meses, y había aparecido en el campo en un criadero de perros de raza; por lo que no fue bienvenido). Estuvo ocho años conmigo... murió envenenado. Pensamos que quizás comió veneno para ratas, pues había por entonces una plaga.

 Dibujo de MANUEL MARTÍN MORGADOLa anécdota que quería contar con relación a nuestro refrán de hoy es la siguiente: Había otro perro que le tenía inquina(1)  y siempre se gruñían cuando nos cruzábamos en el paseo. El perro tenía amo, pero casi siempre vagaba solo.
 El caso es que en uno de esos encuentros, y en esa ocasión iba con el amo (quizás eso lo envalentonó), el perro decidió pasar a la acción y se lanzó a pelearse. Mi perro se defendió. El susto al verlos enzarzarse fue mayúsculo y mi  reacción fue meter la mano entre ellos para intentar separarlos cogiendo a Gus del collar.
 Los afilados colmillos me hirieron y comencé a sangrar. Cuando mi perro me oyó quejarme y vio la sangre, simplemente se paró, aulló lastimeramente y dejó la pelea, aun a riesgo de que el otro animal le dañara.
 El dueño pudo entonces coger a su perro y volvimos a casa.
 Supongo que es lo suficientemente explícito: Un perro jamás muerde la mano que le da de comer.
 Las personas, sí. La ingratitud está a la orden del día, y el egoísmo, el orgullo, hacen olvidar que "de bien nacidos es ser agradecidos".
 De ahí que se use este dicho para definir la ingratitud.
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 Un relato breve, hasta ahora inédito, de la escritora Charlotte Brontë (1816-1855), autora de Jane Eyre, fue publicado por el London Review of Books en inglés y en el idioma original en que fue escrito por la autora británica: el francés. Se trata de “L’ingratitude”, firmado el 16 de marzo de 1842 y redactado como una tarea impuesta por su tutor, el belga Constantin Heger.
 La traducción es la siguiente:
Una rata, hastiada de la vida de las ciudades y de las cortes (porque ya había jugado su parte en los palacios de los reyes y en los salones de los grandes señores), una rata a quien la experiencia había hecho sabia, en resumen, una rata que de cortesana se convirtió en filósofa se había retirado a su casa de campo (un agujero en el tronco de un olmo joven y grande), donde vivió como un eremita devoto dedicando todo su tiempo y cuidado a la educación de su único hijo.
La joven rata, quien todavía no había recibido aquellas severas pero saludables lecciones que la experiencia da, era un poco irreflexiva, los sabios consejos de su padre parecían aburrirlo, la sombra y la tranquilidad de los bosques, en vez de calmar su mente, lo cansaban. Creció impaciente por viajar y ver el mundo.
Una mañana, se despertó temprano, preparó una pequeña bolsa con queso y granos y, sin decir ni una palabra a nadie, el ingrato abandonó a su padre y a su casa paterna y partió hacia tierras desconocidas.
Al principio todo le parecía encantador, las flores eran más frescas, los árboles eran de un verde que él nunca había visto antes en su casa, y también vio muchas maravillas: un animal con una cola más larga que su cuerpo (era una ardilla), una pequeña criatura que llevaba su casa en la espalda (era un caracol). Después de un par de horas, se acercó a una granja, el olor de la cocina lo atraía, entró en el corral y entonces vio una especie de pájaro mágico que estaba haciendo un horrible ruido mientras marchaba con un aire temerario y orgulloso. El pájaro era un pavo, pero la joven rata lo vio como si fuera un monstruo, se asustó por su aspecto e inmediatamente huyó.
Llegando la noche, ingresó a un bosque, aburrido y cansado se sentó a los pies de un árbol, abrió su pequeña bolsa, comió su cena y se fue a dormir.
Al despertarse por el canto de la alondra, sintió sus miembros entumecidos por el frío, su dura cama lo lastimaba; en ese momento pensó en su padre, el ingrato se acordó del cuidado y la ternura de la vieja rata buena, y formuló promesas vanas para el futuro, pero era demasiado tarde, el frío congeló su sangre. La experiencia fue para él como una amante austera, ella le dio una lección pero también un castigo; estaba muerto.
Al día siguiente, un leñador encontró su cuerpo, lo vio como algo asqueroso y lo pateó sin pensar que ahí yacía el ingrato hijo de un amoroso padre.
Hallado en:
 
Ejercicio propuesto: Muy simple, comentarlo en clase. Tiene mucho sobre qué reflexionar.
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(1) inquina.- ( http://www.rae.es  )
(Quizá derivado del cultismo inquinar). 1. f. Aversión, mala voluntad.

sábado, 29 de octubre de 2016

Mirando (Pensar en) las musarañas


¿Quién no se ha quedado alguna vez así, como ido, colgado de alguna ensoñación(1) y lejos de lo que está pasando a su alrededor? Precisamente: pensando en las musarañas.
Siempre creí que se relacionaba con la palabra compuesta de musa y araña, por aquello de que te lleva, como musa, a otros mundos creativos, y te enreda como tela de araña dirigiendo una mirada perdida a cualquier rincón en lo alto.
Era una interpretación bastante poética y me gustaba, sin duda alguna, más que la real, que basa su origen en las palabras latinas mus y araneus .
Suele pasar: la realidad suele ser dura, más que las ensoñaciones, y descubrí que la tal musaraña era un ratón. Bastante curioso, sí, por su "trompa", su voracidad, su veneno, sus hábitos nocturnos y su miopía, pero como eso (salvo su toxicidad) es propio de casi todos los roedores, nada veía tan destacable entre sus hábitos como para llevarme la sorpresa de que los egipcios lo consideraban animal sagrado, representación del dios Horus, miope, capaz, sin embargo, de restaurar la vista.


Sí, como lo cuento, tan sagradas que, a modo de amuleto, eran momificadas y conservadas en sarcófagos como el que se muestra en la imagen.
¿Cómo pasó entonces este animalito a representar el "estar ido", en las nubes, el estar en otra cosa en mitad de una reunión, conferencia, clase, etc.?
Bueno, pues dicen que también se llamó así a esas nubes pasajeras que a veces se forman en los ojos impidiéndonos ver normalmente, lo que se acercaría más a esa primera interpretación en la que yo creía.
Y para reforzarlo, mi admirado Francisco de Quevedo, en su "Cuento de cuentos" habla de contemplar las musarañas para indicar el hacer algo de poca utilidad y provecho, cuando la persona se pierde, se evade, pensando en temas intranscendentes que muchas veces ni recuerda después.
¿Qué queréis que os diga? Cuando me quedo pensando en las musarañas estoy tan lejos de estos animalitos, que me sigo quedando, a pesar de todo, con mis musas y arañas, con mi primera interpretación.
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(1).- Ensoñación.- Acción y efecto de ensoñar. Tener ensueños. (Del lat. insomnĭum).
1. m. Sueño o representación fantástica de quien duerme.
2. m. Ilusión, fantasía.
De ensueño: 1. loc. adj. Ideal, fantástico, maravilloso.
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Ejercicio propuesto: ¿Buscamos animales a los que atribuímos características especiales, como el zorro, el lince, la araña, etc.?

jueves, 20 de octubre de 2016

Miel sobre hojuelas

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Estamos hablando de un típico postre manchego. Las hojuelas o "florones" (así los llaman donde los probé, en Barbolla, provincia de Segovia) se hacen con una masa bastante insulsa, con la curiosidad de que es el cascarón del huevo lo que sirve de medida. Está compuesta de: 1 huevo, 250 gr. Harina (más o menos), azúcar, 1 cascarón de aguardiente, 2 cascarones de aceite, una pizca de sal y unas gotas de vinagre.
Se fríen en abundante aceite caliente y se recubren con azúcar o miel. Es tradición hacerlas (como tantas otras frituras destinadas a "compensar" los días de abstinencia) coincidiendo con la Cuaresma (carnaval y Semana Santa).

Pues bien - para quien le guste, claro - se convierten en un manjar cuando se les añade miel. Y de ahí, de esta receta popular, pasa a convertirse en frase hecha para referirse a que algo es muy apropiado o viene muy bien para la ocasión.

Frases como: "La vida no es miel sobre hojuelas, pero hay miel y hay hojuelas" (Doménico Cieri), "no todo es miel sobre hojuelas", "va como miel sobre hojuelas"... se suman a las que catalogan la miel como aspecto dulce de la vida, elemento que la hace más agradable

"El oro y la miel, donde están parecen bien",
"Miel y queso saben a beso",
"Hacerse de miel",
"La luna de miel",
"Más moscas se cazan con miel que con hiel",
"No se hizo la miel para la boca del asno"
o " Poca hiel hace amarga mucha miel".

Es lógico, pues, considerar que es recurso muy utilizado en la literatura:
"Cuando me dices: Soy tuya, tu voz es miel y es aroma, es igual que una paloma torcaz que a su macho arrulla" (Francisco Villaespesa).
"Qué ausencia cruel de pan y miel, cuando te fuiste" (Eladia Blázquez).
"No es digno de saborear la miel aquel quien se aleja de la colmena por miedo a las picaduras de las abejas" (William Shakespeare).
"Nuestro ideal no llega a las estrellas, es sereno, sencillo; quisiéramos hacer miel como abejas, o tener dulce voz o fuerte grito, o fácil caminar sobre las hierbas o senos donde mamen nuestros hijos" (Federico García Lorca).

Ejercicio propuesto: Miel/hiel-->dulce/amargo . ¿Qué otros sustantivos o adjetivos antónimos usamos en nuestras expresiones cotidianas?
Ejemplo: No todo es blanco o negro, también existe el gris.

martes, 11 de octubre de 2016

Mejor curarse en salud


Del mismo modo que nuestro refranero nos dice "más vale prevenir que curar", en cualquier circunstancia de la vida (no sólo por enfermedad), esta frase va más allá de esa prevención, pues curarse cuando uno está sano es no sólo prevenir, sino evitar un acto o situación que pueda resultar incómoda o perjudicial.

Sin embargo debemos tener presente que la palabra "curar" no implica necesariamente tratar o aplicar cuidados en una herida o enfermedad, es decir, sanar un mal. Todos sabemos de la expresión "carne curada" para indicar que ha sido tratada con sal, humo, etc. (salazones o ahumados) para ayudar a su conservación.

Vemos entonces, que curar es también cuidar, preparar, tratar madera, lienzo, encurtidos, etc... para su mejor conservación y conseguir una más larga duración. Así que la persona que se cura en salud es una persona prevenida y ya sabemos que vale por dos.

No obstante, quien hace la ley hace la trampa, y bien puede pasar que por curarse en salud suceda como en la obra del mismo título, de Arturo Reyes, entremés en andaluz, en el que un señor mayor, que hace la corte a una jovencita y parece ser bien aceptado por ella, pide a un apuesto joven que intente conquistarla para saber si es de fiar... Y como quien siembra vientos recoge tempestades y la mujer es fuego, el hombre estopa y viene el diablo y sopla... pues así pasa lo que pasa.

En conclusión, curarse en salud hoy en día puede ser, por ejemplo, usar el casco en la moto o el cinturón de seguridad en el coche, presentar original y copia en una reclamación para poder justificar que se ha hecho, buscar una salida cuando un problema se ve venir, ahorrar para cuando no haya, o hacer algún trabajo de más para evitar el suspenso en una asignatura cuando vemos la cosa apuradilla.

Ejercicio propuesto.- Encontramos en el verbo 'curar' un -se (llamado pronombre enclítico)  que cambia su significado como en tantos otros . ¿Hablamos de ese SE reflexivo o recíproco? ¿Vemos los cambios?

viernes, 30 de septiembre de 2016

Me ha salido rana

    "Me ha salido rana"
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Esta expresión nos recuerda a los cuentos en que la rana o sapo se convierte en príncipe ¿verdad? Pues en su origen, según José Mª Iribarren en El porqué de los dichos, "alude a la pesca y por contraposición al pez. Debe de estar en relación con la frase Salga pez o Salga rana, modismo muy usual, no explicado por la Academia, y que equivale a salga lo que saliere, expresando la resolución de hacer una cosa en que hay riesgo, cualquiera que sea su resultado".
En resumen: que da igual, lo hará de todas formas salga pez o salga rana .

Por otro lado, y en sentido general, la RAE nos dice:
salir (rana) ~ alguien o algo. 1. loc. verb. coloq. defraudar.

No obstante, y dada la antigüedad de la expresión, me atrevería a atribuirlo al personaje Juan Rana,  nombre artístico del actor cómico Cosme Pérez (s. XVII), de gran relevancia en la corte de Felipe IV.  Se cuenta que este versátil actor era gracioso ya a simple vista, por su físico, pero también por sus dotes artísticas y la gran variedad de sus personajes. Sus apariciones eran totalmente ingeniosas y variadas, tanto que a menudo se solía anunciar su participación en una obra para atraer al público aun sin ser cierto.
 De ahí -y de la importancia que el teatro ha tenido siempre en expresiones heredadas por el habla popular- creo no errar al deducir que, por ello, cuando algo no responde a las expectativas creadas, cuando cambia hacia una dirección que no era la esperada o simplemente nos defrauda, se emplea "salir rana".
Ejercicio propuesto: No es la primera vez que se usa un animal para una expresión: salir rana, ser un lince... ¿Buscamos más expresiones de este tipo y vemos para qué se emplean?