martes, 13 de noviembre de 2018

Tomar por el pito del sereno


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Ataviado con gorra y guardapolvo gris y luego uniformado con aspecto más militar, la figura del sereno apareció allá por el 1765 en Madrid como farolero encargado de mantener la iluminación nocturna en las calles. Es hacia el 1797 cuando se le encarga de la seguridad pública y se diferencian las funciones de farolero y sereno.
 
Armado del chuzo (1), linterna y el manojo de llaves de los portales de las calles bajo su custodia, este desaparecido agente de la autoridad velaba por la tranquilidad del barrio durante la noche; conocía y era conocido de todos los vecinos, a los que auxiliaba no sólo en caso de olvido o extravío de las llaves, sino como confidente y alarma en casos de apuro (incendios, robos o urgencias) .
 
El sereno debe su nombre al hecho de que iba cantando la hora, (en punto, las medias y los cuartos) y el tiempo que hacía: "Las 5 y lloviendo"... "las 6 y sereno"... Al ser éste el canto más frecuente, (pocas ganas de cantar y de moverse por esas calles tendría si el tiempo era inclemente) vino a convertirse en el nombre de los de su profesión. (Ver más sobre el oficio)
 
Pues bien, al sereno se le llamaba con palmadas y éste respondía o alertaba de alguna emergencia a golpes sonoros de pito, como un árbitro en el campo deportivo. Pero los había que tanto les gustaba pitar que al final dejó de significar peligro y no se les hacía caso.
 
De ahí que ahora esta sentencia signifique despreciar, infravalorar, hacer caso omiso de algo o alguien.
 
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(1).- chuzo: 1. m. Palo armado con un pincho de hierro, que se usa para defenderse y ofender.
 
Son muchas las muestras de estos personajes en todos aquellos sainetes, zarzuelas o novelas que recreen el Madrid castizo (Galdós o Carlos Arniches). Aconsejando un libro más actual: "Con la noche a cuestas" de Manuel Ferrand. Premio Planeta 1968.
 
Un guarda y un sereno, obligados a mantenerse despiertos en la noche, comparten vivencias en esas largas horas.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Tomar el rábano por las hojas

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El rábano, tubérculo  bastante utilizado en casa para acompañamiento de la comida, solo o en ensalada (principalmente con las migas), crece bajo tierra como la zanahoria o la patata, y avisan de su presencia con abundantes hojas. Para recogerlos, hay que ablandar la tierra o ayudarse de una azada y removerla con cuidado si queremos  disfrutar de ellos, o nos podemos arriesgar a que nos quedemos con las hojas en las manos y el rábano siga en tierra.
Con esto, entendemos mejor el sentido de la frase: hacer o interpretar mal una cosa por conformarnos con su apariencia y no profundizar. Mientras que es de todos conocido que lo que debe hacerse es "atajar el problema de raíz".

Aunque suene similar, debemos hacer notar que tiene el sentido contrario al de "tomar el toro por los cuernos", ya que éste sí nos indica que nos enfrentamos a un problema o situación de frente, valientemente y sin rodeos.
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De tomar el rábano por las hojas se le puede acusar, en mi opinión, al rey Macbeth, inmortal personaje de William Shakespearequien en su insaciable ansia de poder, ataca el problema en su superficie, "quitándose de en medio" a sus rivales, mientras que el peligro latente vaticinado por las brujas sigue ahí: ¿Es él mismo? ¿Es lady Macbeth?

lunes, 22 de octubre de 2018

Tomar cartas en el asunto

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Dado que un documento escrito tiene mucha mayor relevancia que cualquier conversación coloquial, oral (recordemos el dicho "Las palabras se las lleva el viento"), y teniendo en cuenta que es habitual pedir demostración escrita ante cualquier reclamación para verificar que lo que se dice es cierto, la expresión que nos ocupa se utiliza para indicar que alguien toma en serio un asunto y se ocupa en solucionarlo con todos los medios a su alcance.
 
Ante la imposibilidad de un acuerdo entre los dos vecinos, el alcalde tomó cartas en el asunto.
 
Esta frase que puede servir de ejemplo, nos indica también que en estos casos lo que era algo privado pasa a terreno más general o público.
 
En conclusión: estas cartas no son las de la baraja, que sí tienen relación con frases como  "tener carta blanca" (1), "jugar bien sus cartas" o "poner las cartas boca arriba", sino los papeles o documentos que convierten en oficial cualquier reclamación o disputa; como sucede también con otras expresiones como "cartas de ciudadanía o de naturaleza" (2), carta de pago, carta magna,  "a carta cabal" (3),  etc.
 
Pero también tenemos que tener en cuenta el terreno de la cartografía , es decir, la elaboración de mapas (cartas astrales, cartas de marear o de navegar, etc.) que puede ser el verdadero origen del término, ya que era habitual en épocas de conquista de nuevos territorios o  de reconquista, que provocaban la expulsión de los antiguos habitantes de los mismos,  repoblarlos con colonos a los que se les daba en propiedad o usufructo unos terrenos. Ante la habitual pendencia entre colonos por el límite de sus parcelas, se hacía necesario tomar las cartas, recurrir a los mapas, para terminar con la discusión.
 
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(1) ( http://rae.es  ) 1. f. La que se da a una autoridad para que obre discrecionalmente. 3. f. coloq. manos libres ( facultad amplia que se da en un negocio).
(2) 1. f. Der. Concesión discrecional a un extranjero de la nacionalidad de un país sin necesidad de requisitos determinados.
(3) 1. loc. adj. Intachable, completo. Hombre de bien, mujer honrada, a carta cabal.

jueves, 11 de octubre de 2018

Todo es según el color del cristal con que se mira


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Aparece en el "Hamlet" de Shakespeare, en las "Humoradas" de D. Ramón de Campoamor, que al parecer se inspiró en "El defensor de su agravio", de Agustín Moreto, donde figuran los versos siguientes:

«Que quien por un vidrio mira
que hace algún color distinto
todo cuanto ve con él
está del color del vidrio».


Y dice Campoamor:

"En este mundo traidor,
nada es verdad ni es mentira,
todo es según el color
del cristal con que se mira"


Y es que es cierto que dos personas que han vivido la misma situación pueden explicarla de manera diferente por haber sacado de ello distintas impresiones o conclusiones, o simplemente, como hacen mucho los políticos, las manejan y deforman interesadamente para "llevarlas a su terreno".
 
Así que con este dicho corroboramos lo que muchos sabemos ya: muchas veces es el interés y no la verdad la que nos hace ver las cosas más como queremos que sean que como son.

viernes, 5 de octubre de 2018

Tumbarse / tirarse a la bartola


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Una frase más que  usamos sin preguntarnos muchas veces de dónde viene hasta que un día te pica la curiosidad y buscas. ¿Por dónde empezar?... ¡Acertásteis! Naturalmente, nuestro amigo el diccionario. Vamos a http://rae.es y dice:
bartola.
(De Bartolo, acort. de Bartolomé).
a la ~.
1. loc. adv. coloq. Descuidando o abandonando el trabajo u otra actividad. Echarse, tumbarse a la bartola.
2. loc. adv. coloq. Despreocupándose, quedando libre de toda inquietud o preocupación.
 
Hasta aquí, bien, más o menos ya sabíamos que significa eso, pero ¿por qué Bartolomé y no otro? De hecho, también he oído expresiones como "¡mira que eres Bartolo!" 
 Así que vuelvo a nuestro amigo y leo: 

bartolear.
(De Bartolo, personaje de historieta).
1. intr. coloq. Chile. haraganear.
  ¡Uy! Un personaje de historieta... Habrá que seguir buscando, pues. Y otra amiga, de la que no siempre te puedes fiar, pero sí a menudo, al buscar "Bartolo, historieta" nos cuenta:
 
Bartolo, as de los vagos fue una serie de historietas creada en 1950 por Palop para la revista "Jaimito"
Bartolo es la encarnación de una cualidad, la vagancia, como lo da a entender su propia iconografía: Postura encorvada, manos en los bolsillos, cigarrillo en los labios, ojos entrecerrados y boina. Todas sus historias narran sus intentos por evitar cualquier tarea y poder seguir durmiendo la siesta.
 
Bueno, pues ¡ya lo tenemos! Así que -como hemos visto con personajes históricos, de zarzuela, de teatro y hasta de canciones- tuvo tal éxito el personaje (como Carpanta para simbolizar al que siempre tiene hambre), que hacer el vago, dejarlo todo para descansar, es hacerlo a la manera de Bartolo, o sea, "a la Bartola".
 
Curioso, ¿verdad?
 
Lástima no haber encontrado una de esas historietas. :(  

jueves, 6 de septiembre de 2018

Tirar la casa por la ventana


"Tirar la casa por la ventana"

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mariannavarro.net.Refranes
La Lotería Nacional fue instaurada en 1763 por orden del rey Carlos III.
 
A fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve  se popularizó en España la costumbre de que las personas que resultaban premiadas tiraran por las ventanas (literalmente) todos sus muebles y trastos viejos, dado que a partir de entonces daba inicio para ellas una nueva vida sin problemas económicos.
 
La costumbre se extendió en el reino de Nápoles, entonces bajo el dominio de los Borbones. Y en la Nochevieja, como deseo de fortuna y bienestar para el año nuevo, aún se practica en muchos lugares del sur de Italia,  arrojando toda clase de objetos viejos .
 
Ése, al parecer, es el origen de la frase «tirar la casa por la ventana»; que como muchos sabemos no significa necesariamente el acto literal, sino un derroche de lucimiento y gastos en algún acto o fiesta significativos.
 
Ej.: "Los padres  tiraron la casa por la ventana en la boda de su hija".
 
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(1).- Fotos de una iniciativa del artista estadounidense Brian Gobbins llamada “Defenestration”.

jueves, 30 de agosto de 2018

Tirar los tejos


       "Tirando los tejos"
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Un tejo es un trozo de piedra caída del tejado (una teja rota), o cualquier piedra redondeada y plana utilizada para jugar.

Dentro del variado muestrario de juegos que la utilizan, destacaríamos por su antigüedad el Turmequé, juego tradicional colombiano que consiste en explotar, lanzando un disco de piedra o metal (de oro en su origen), el mayor número de mechas (sobres con pólvora) situados en el contorno de un círculo metálico.
Entre los juegos de adultos que aún vemos practicar en nuestros días, la petanca consiste también en el lanzamiento hacia un palo o un tejo situado en el centro de un círculo o figura geométrica, de bolas de piedra o discos, ganando el que más cerca sitúe las suyas, logrando alejar las de los contrarios. En su origen, los jugadores situaban unas monedas sobre dicho poste o palo, de manera que quien consiguiera derribarlas se quedaba con las que cayeran dentro del círculo. Os recordará, sin duda, al también muy conocido juego de la herradura.
Y entre los juegos de niños, la rayuela  (llamado de muchas otras formas según las zonas: tejo, avión, trúcamelo, charranca, mariola, truque o tuke, tranco, txingo, etc.) consiste en dibujar (con una tiza en la calle o líneas sobre la arena ) un recorrido que hay que salvar a la pata coja para recuperar el tejo, que se ha lanzado previamente.
Se trata, como vemos, de un juego comunitario en plena calle que convoca a un número variado de jugadores y espectadores y para gente de toda edad y sexo.
En otro tiempo, una de las formas de llamar la atención de algún espectador o espectadora consistía en  lanzar el tejo a sus pies, de manera que al ir a recogerlo se pudiera iniciar una mínima conversación para "romper el hielo" y así indicar que el lanzador (por tradición era normalmente el hombre el indicado para dar ese primer paso) estaba interesado por la chica en cuestión.
De ahí a pasar a significar el hecho de empezar a rondar a una futura novia, o declarar el interés de una persona hacia otra, fue solo un paso. De manera que cuando nos dicen que alguien "está tirando los tejos" entendemos todos que está haciendo proposiciones, dando los primeros pasos, conquistando  a quien le gusta.