miércoles, 28 de diciembre de 2016

Ni chicha, ni limoná (limonada)

Expresión muy corriente para indicar que algo o alguien no es ni una cosa ni la otra, o que no es lo que se esperaba; se usa, por tanto, en términos despreciativos.
El origen de la expresión podemos hallarlo, como hacemos siempre, en la definición que la RAE hace de chicha1.
1. f. coloq. Carne comestible.
 De esta acepción vendrían también expresiones como "chichinabo" (de chicha y nabo) o "tener pocas chichas" (ser muy delgado). Todas peyorativas indicando algo con poco fundamento.
 
Pero hay otra acepción: chicha2.
1. f. Bebida alcohólica que resulta de la fermentación del maíz en agua azucarada, y que se usa en algunos países de América.
2. f. Chile. Bebida que se obtiene de la fermentación del zumo de la uva o de la manzana.
3. f. Cuba. Bebida refrescante preparada con azúcar y cáscaras de piña fresca que se han dejado fermentar en agua dos o tres días.
4. f. Panamá. Refresco hecho con frutas.
7. f. Venezuela. Bebida refrescante hecha con arroz, leche y especias.

 Es decir, un tipo de bebida refrescante, como pueda ser nuestra "limonada". Es entonces cuando adquiere su sentido completo: no es ni chicha (bebida) ni limonada, carece de sabor definido, no es válida.

Y ya que estamos, comentar otra expresión marinera pero corriente también en nuestro léxico: la  calma chicha
chicha3. (Del fr. chiche, escaso). Cuando no corre nada de aire con el que refrescarnos, o con el que avance una embarcación, pero también cuando no sucede nada, cuando domina un silencio inesperado.


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En fin, hemos comprobado varias acepciones de una misma palabra, es decir, hay polisemia
Buen momento para descubrir muchas otras palabras que cambian su significado según el contexto (como mesa, cuadra, canto, etc.).

sábado, 10 de diciembre de 2016

Mozo vergonzoso, el diablo le llevó a palacio

Rescatando lo que hablábamos al comentar "como el perro del hortelano..." con relación a las múltiples obras de teatro tituladas con algún refrán, vamos a ir viendo  los significados de algunos de ellos.
 En esta ocasión rescato un párrafo de Miguel de Cervantes que en "El licenciado Vidriera" aclara sobradamente el significado del dicho que nos ocupa:
Las nuevas de su locura y de sus respuestas y dichos se extendió por toda Castilla, y llegando a noticia de un príncipe o señor que estaba en la Corte, quiso enviar por él, y encargóselo a un caballero amigo suyo, que estaba en Salamanca, que se lo enviase, y topándole el caballero un día, le dijo:
-Sepa el señor Licenciado Vidriera que un gran personaje de la Corte le quiere ver y envía por él.
A lo cual respondió:
-Vuesa merced me excuse con ese señor; que yo no soy bueno para palacio, porque tengo vergüenza y no sé lisonjear.

Y es que éste es su sentido: la vida a veces da oportunidades a quien no sabe o no puede aprovecharlas o, dicho de otro modo: "Dios le da pan a quien no tiene dientes".  
Pero podemos darle otra acepción recogida en nuestro amigo, el diccionario de la RAE (1), en donde vemos que acusar a alguien de falta de vergüenza es tildarle de villano, ruin y desconsiderado. Entonces deberíamos pensar en la crítica e ironía implícitas en él, considerando que una persona con vergüenza (honra, honestidad) no tiene cabida en un lugar donde reinan la hipocresía y los intereses (el palacio).

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Sería muy conveniente entonces acercarnos a "El vergonzoso en palacio", de Tirso de Molina para hallar el sentido que en esta obra se le da. Aunque tal vez fuera un buen ejercicio hacer en clase un repaso literario a las obras que citan esta sentencia (como la Celestina, el Licenciado Vidriera, La lozana andaluza...)
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(1)- Vergüenza:
1. f. Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.

2. f. Pundonor, estimación de la propia honra. Hombre de vergüenza.

     

martes, 29 de noviembre de 2016

Meterse en camisa de once varas

La vara, además de una rama delgada o palo largo, delgado y flexible, y el bastón símbolo de la autoridad de los alcaldes, era una unidad de longitud que oscilaba entre los 700 y los 900 milímetros (algo menor que un metro).


Sabido esto, una camisa de casi 10 metros es sin duda de buen tamaño. ¿Existían camisas semejantes? Pues sí: Esta expresión viene de que cuando se celebraba la ceremonia de adopción de un niño, existía un ritual en el cual el infante debía ser metido por la manga de dicha camisa de once varas y salir por el hueco de la cabeza, simbolizando un nuevo nacimiento para los padres que lo acogían. Aunque la camisa lo permitía, por su enorme tamaño, el asunto resultaba cuanto menos engorroso, como preámbulo de la complicación o el compromiso que se adquiría. (Ver a continuación, en romance del 1344, la ceremonia de bautizo y adopción de Mudarra por Dª Sancha Velázquez, lo que le convirtió en hermano y vengador de los siete infantes de Lara)

De ahí que la expresión que hoy comentamos pasase a significar meterse en complicaciones, en asuntos enrevesados y comprometidos que, sin duda, ocasionarán más de un quebradero de cabeza.
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Cuenta la estoria que en otro dia por la mañana caualgo el conde don Garçi Ferrnandes con muchas conpañas. Et fueron a casa de don Mudarra Gonçales & fueron con el fasta santa maria que era iglesia de Burgos Et entonçe lo bautizaron & fue su padrino el conde & otros omes buenos. Et doña Sancha fue madrina & Resçibio por fijo commo manda el fuero de castilla. Entonçe lo tomo & metiolo por vna manga de vna falifa de açatron que tenja vestido & tirolo por la otra. Et el que antes auja nonbre Mudarra gonçales. Ca el non qujso quele qujtasen su nonbre. Et luego en esa ora lo fizo Cauallero.
En castellano actual:
Cuenta la historia que el otro día por la mañana, cabalgó el conde don García Fernández con mucha compañía. Y fueron a la casa de don Mudarra González y fueron con él hasta Santa María que era iglesia de Burgos. Y entonces lo bautizaron y fue su padrino el conde y otros hombres buenos. Y doña Sancha fue su madrina y lo recibió por hijo como manda el fuero de Castilla. Entonces lo tomó y lo metió por una manga de una camisa de seda que vestía y lo sacó por la otra. Y el que antes se llamaba Mudarra Gonzalez no quiso que le quitasen su nombre. Y luego en ese momento se hizo caballero.

(Nuestro agradecimiento a "Cápsulas de lengua" de Arturo Ortega Morán. Worpress.)
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Ejercicio propuesto: Enumerar las unidades de medida en español (metro, litro, kilo, etc...) y sus equivalencias.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Morder la mano que te da de comer


Tuve un perro, Gus, mezcla de doberman y pastor alemán, al que acogí tras leer un anuncio ofreciéndolo (tenía solo dos meses, y había aparecido en el campo en un criadero de perros de raza; por lo que no fue bienvenido). Estuvo ocho años conmigo... murió envenenado. Pensamos que quizás comió veneno para ratas, pues había por entonces una plaga.

 Dibujo de MANUEL MARTÍN MORGADOLa anécdota que quería contar con relación a nuestro refrán de hoy es la siguiente: Había otro perro que le tenía inquina(1)  y siempre se gruñían cuando nos cruzábamos en el paseo. El perro tenía amo, pero casi siempre vagaba solo.
 El caso es que en uno de esos encuentros, y en esa ocasión iba con el amo (quizás eso lo envalentonó), el perro decidió pasar a la acción y se lanzó a pelearse. Mi perro se defendió. El susto al verlos enzarzarse fue mayúsculo y mi  reacción fue meter la mano entre ellos para intentar separarlos cogiendo a Gus del collar.
 Los afilados colmillos me hirieron y comencé a sangrar. Cuando mi perro me oyó quejarme y vio la sangre, simplemente se paró, aulló lastimeramente y dejó la pelea, aun a riesgo de que el otro animal le dañara.
 El dueño pudo entonces coger a su perro y volvimos a casa.
 Supongo que es lo suficientemente explícito: Un perro jamás muerde la mano que le da de comer.
 Las personas, sí. La ingratitud está a la orden del día, y el egoísmo, el orgullo, hacen olvidar que "de bien nacidos es ser agradecidos".
 De ahí que se use este dicho para definir la ingratitud.
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 Un relato breve, hasta ahora inédito, de la escritora Charlotte Brontë (1816-1855), autora de Jane Eyre, fue publicado por el London Review of Books en inglés y en el idioma original en que fue escrito por la autora británica: el francés. Se trata de “L’ingratitude”, firmado el 16 de marzo de 1842 y redactado como una tarea impuesta por su tutor, el belga Constantin Heger.
 La traducción es la siguiente:
Una rata, hastiada de la vida de las ciudades y de las cortes (porque ya había jugado su parte en los palacios de los reyes y en los salones de los grandes señores), una rata a quien la experiencia había hecho sabia, en resumen, una rata que de cortesana se convirtió en filósofa se había retirado a su casa de campo (un agujero en el tronco de un olmo joven y grande), donde vivió como un eremita devoto dedicando todo su tiempo y cuidado a la educación de su único hijo.
La joven rata, quien todavía no había recibido aquellas severas pero saludables lecciones que la experiencia da, era un poco irreflexiva, los sabios consejos de su padre parecían aburrirlo, la sombra y la tranquilidad de los bosques, en vez de calmar su mente, lo cansaban. Creció impaciente por viajar y ver el mundo.
Una mañana, se despertó temprano, preparó una pequeña bolsa con queso y granos y, sin decir ni una palabra a nadie, el ingrato abandonó a su padre y a su casa paterna y partió hacia tierras desconocidas.
Al principio todo le parecía encantador, las flores eran más frescas, los árboles eran de un verde que él nunca había visto antes en su casa, y también vio muchas maravillas: un animal con una cola más larga que su cuerpo (era una ardilla), una pequeña criatura que llevaba su casa en la espalda (era un caracol). Después de un par de horas, se acercó a una granja, el olor de la cocina lo atraía, entró en el corral y entonces vio una especie de pájaro mágico que estaba haciendo un horrible ruido mientras marchaba con un aire temerario y orgulloso. El pájaro era un pavo, pero la joven rata lo vio como si fuera un monstruo, se asustó por su aspecto e inmediatamente huyó.
Llegando la noche, ingresó a un bosque, aburrido y cansado se sentó a los pies de un árbol, abrió su pequeña bolsa, comió su cena y se fue a dormir.
Al despertarse por el canto de la alondra, sintió sus miembros entumecidos por el frío, su dura cama lo lastimaba; en ese momento pensó en su padre, el ingrato se acordó del cuidado y la ternura de la vieja rata buena, y formuló promesas vanas para el futuro, pero era demasiado tarde, el frío congeló su sangre. La experiencia fue para él como una amante austera, ella le dio una lección pero también un castigo; estaba muerto.
Al día siguiente, un leñador encontró su cuerpo, lo vio como algo asqueroso y lo pateó sin pensar que ahí yacía el ingrato hijo de un amoroso padre.
Hallado en:
 
Ejercicio propuesto: Muy simple, comentarlo en clase. Tiene mucho sobre qué reflexionar.
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(1) inquina.- ( http://www.rae.es  )
(Quizá derivado del cultismo inquinar). 1. f. Aversión, mala voluntad.

sábado, 29 de octubre de 2016

Mirando (Pensar en) las musarañas


¿Quién no se ha quedado alguna vez así, como ido, colgado de alguna ensoñación(1) y lejos de lo que está pasando a su alrededor? Precisamente: pensando en las musarañas.
Siempre creí que se relacionaba con la palabra compuesta de musa y araña, por aquello de que te lleva, como musa, a otros mundos creativos, y te enreda como tela de araña dirigiendo una mirada perdida a cualquier rincón en lo alto.
Era una interpretación bastante poética y me gustaba, sin duda alguna, más que la real, que basa su origen en las palabras latinas mus y araneus .
Suele pasar: la realidad suele ser dura, más que las ensoñaciones, y descubrí que la tal musaraña era un ratón. Bastante curioso, sí, por su "trompa", su voracidad, su veneno, sus hábitos nocturnos y su miopía, pero como eso (salvo su toxicidad) es propio de casi todos los roedores, nada veía tan destacable entre sus hábitos como para llevarme la sorpresa de que los egipcios lo consideraban animal sagrado, representación del dios Horus, miope, capaz, sin embargo, de restaurar la vista.


Sí, como lo cuento, tan sagradas que, a modo de amuleto, eran momificadas y conservadas en sarcófagos como el que se muestra en la imagen.
¿Cómo pasó entonces este animalito a representar el "estar ido", en las nubes, el estar en otra cosa en mitad de una reunión, conferencia, clase, etc.?
Bueno, pues dicen que también se llamó así a esas nubes pasajeras que a veces se forman en los ojos impidiéndonos ver normalmente, lo que se acercaría más a esa primera interpretación en la que yo creía.
Y para reforzarlo, mi admirado Francisco de Quevedo, en su "Cuento de cuentos" habla de contemplar las musarañas para indicar el hacer algo de poca utilidad y provecho, cuando la persona se pierde, se evade, pensando en temas intranscendentes que muchas veces ni recuerda después.
¿Qué queréis que os diga? Cuando me quedo pensando en las musarañas estoy tan lejos de estos animalitos, que me sigo quedando, a pesar de todo, con mis musas y arañas, con mi primera interpretación.
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(1).- Ensoñación.- Acción y efecto de ensoñar. Tener ensueños. (Del lat. insomnĭum).
1. m. Sueño o representación fantástica de quien duerme.
2. m. Ilusión, fantasía.
De ensueño: 1. loc. adj. Ideal, fantástico, maravilloso.
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Ejercicio propuesto: ¿Buscamos animales a los que atribuímos características especiales, como el zorro, el lince, la araña, etc.?

jueves, 20 de octubre de 2016

Miel sobre hojuelas

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Estamos hablando de un típico postre manchego. Las hojuelas o "florones" (así los llaman donde los probé, en Barbolla, provincia de Segovia) se hacen con una masa bastante insulsa, con la curiosidad de que es el cascarón del huevo lo que sirve de medida. Está compuesta de: 1 huevo, 250 gr. Harina (más o menos), azúcar, 1 cascarón de aguardiente, 2 cascarones de aceite, una pizca de sal y unas gotas de vinagre.
Se fríen en abundante aceite caliente y se recubren con azúcar o miel. Es tradición hacerlas (como tantas otras frituras destinadas a "compensar" los días de abstinencia) coincidiendo con la Cuaresma (carnaval y Semana Santa).

Pues bien - para quien le guste, claro - se convierten en un manjar cuando se les añade miel. Y de ahí, de esta receta popular, pasa a convertirse en frase hecha para referirse a que algo es muy apropiado o viene muy bien para la ocasión.

Frases como: "La vida no es miel sobre hojuelas, pero hay miel y hay hojuelas" (Doménico Cieri), "no todo es miel sobre hojuelas", "va como miel sobre hojuelas"... se suman a las que catalogan la miel como aspecto dulce de la vida, elemento que la hace más agradable

"El oro y la miel, donde están parecen bien",
"Miel y queso saben a beso",
"Hacerse de miel",
"La luna de miel",
"Más moscas se cazan con miel que con hiel",
"No se hizo la miel para la boca del asno"
o " Poca hiel hace amarga mucha miel".

Es lógico, pues, considerar que es recurso muy utilizado en la literatura:
"Cuando me dices: Soy tuya, tu voz es miel y es aroma, es igual que una paloma torcaz que a su macho arrulla" (Francisco Villaespesa).
"Qué ausencia cruel de pan y miel, cuando te fuiste" (Eladia Blázquez).
"No es digno de saborear la miel aquel quien se aleja de la colmena por miedo a las picaduras de las abejas" (William Shakespeare).
"Nuestro ideal no llega a las estrellas, es sereno, sencillo; quisiéramos hacer miel como abejas, o tener dulce voz o fuerte grito, o fácil caminar sobre las hierbas o senos donde mamen nuestros hijos" (Federico García Lorca).

Ejercicio propuesto: Miel/hiel-->dulce/amargo . ¿Qué otros sustantivos o adjetivos antónimos usamos en nuestras expresiones cotidianas?
Ejemplo: No todo es blanco o negro, también existe el gris.

martes, 11 de octubre de 2016

Mejor curarse en salud


Del mismo modo que nuestro refranero nos dice "más vale prevenir que curar", en cualquier circunstancia de la vida (no sólo por enfermedad), esta frase va más allá de esa prevención, pues curarse cuando uno está sano es no sólo prevenir, sino evitar un acto o situación que pueda resultar incómoda o perjudicial.

Sin embargo debemos tener presente que la palabra "curar" no implica necesariamente tratar o aplicar cuidados en una herida o enfermedad, es decir, sanar un mal. Todos sabemos de la expresión "carne curada" para indicar que ha sido tratada con sal, humo, etc. (salazones o ahumados) para ayudar a su conservación.

Vemos entonces, que curar es también cuidar, preparar, tratar madera, lienzo, encurtidos, etc... para su mejor conservación y conseguir una más larga duración. Así que la persona que se cura en salud es una persona prevenida y ya sabemos que vale por dos.

No obstante, quien hace la ley hace la trampa, y bien puede pasar que por curarse en salud suceda como en la obra del mismo título, de Arturo Reyes, entremés en andaluz, en el que un señor mayor, que hace la corte a una jovencita y parece ser bien aceptado por ella, pide a un apuesto joven que intente conquistarla para saber si es de fiar... Y como quien siembra vientos recoge tempestades y la mujer es fuego, el hombre estopa y viene el diablo y sopla... pues así pasa lo que pasa.

En conclusión, curarse en salud hoy en día puede ser, por ejemplo, usar el casco en la moto o el cinturón de seguridad en el coche, presentar original y copia en una reclamación para poder justificar que se ha hecho, buscar una salida cuando un problema se ve venir, ahorrar para cuando no haya, o hacer algún trabajo de más para evitar el suspenso en una asignatura cuando vemos la cosa apuradilla.

Ejercicio propuesto.- Encontramos en el verbo 'curar' un -se (llamado pronombre enclítico)  que cambia su significado como en tantos otros . ¿Hablamos de ese SE reflexivo o recíproco? ¿Vemos los cambios?

viernes, 30 de septiembre de 2016

Me ha salido rana

    "Me ha salido rana"
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Esta expresión nos recuerda a los cuentos en que la rana o sapo se convierte en príncipe ¿verdad? Pues en su origen, según José Mª Iribarren en El porqué de los dichos, "alude a la pesca y por contraposición al pez. Debe de estar en relación con la frase Salga pez o Salga rana, modismo muy usual, no explicado por la Academia, y que equivale a salga lo que saliere, expresando la resolución de hacer una cosa en que hay riesgo, cualquiera que sea su resultado".
En resumen: que da igual, lo hará de todas formas salga pez o salga rana .

Por otro lado, y en sentido general, la RAE nos dice:
salir (rana) ~ alguien o algo. 1. loc. verb. coloq. defraudar.

No obstante, y dada la antigüedad de la expresión, me atrevería a atribuirlo al personaje Juan Rana,  nombre artístico del actor cómico Cosme Pérez (s. XVII), de gran relevancia en la corte de Felipe IV.  Se cuenta que este versátil actor era gracioso ya a simple vista, por su físico, pero también por sus dotes artísticas y la gran variedad de sus personajes. Sus apariciones eran totalmente ingeniosas y variadas, tanto que a menudo se solía anunciar su participación en una obra para atraer al público aun sin ser cierto.
 De ahí -y de la importancia que el teatro ha tenido siempre en expresiones heredadas por el habla popular- creo no errar al deducir que, por ello, cuando algo no responde a las expectativas creadas, cuando cambia hacia una dirección que no era la esperada o simplemente nos defrauda, se emplea "salir rana".
Ejercicio propuesto: No es la primera vez que se usa un animal para una expresión: salir rana, ser un lince... ¿Buscamos más expresiones de este tipo y vemos para qué se emplean?

jueves, 22 de septiembre de 2016

Más vale malo conocido que bueno por conocer


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Relacionado, sin duda, con el que ya analizamos "Del agua mansa líbreme Dios, que de la brava me libro yo", nos hallamos de nuevo ante un aviso de prudencia: el camino de la experiencia es duro y mientras avanzamos por él no debe despreciarse ni dejarse de lado nada de lo que hayamos aprendido.

Os relato como ejemplo una experiencia personal acaecida en un largo viaje en coche de Almería a Madrid, que duraba entonces de 7 a 8 horas.  Por evitar Despeñaperros (hace unos 20 años era un camino difícil por ser paso de montaña y encontrarse con muchos camiones a los que había que seguir largos tramos a una lentísima velocidad ante la imposibilidad de adelantarles) tomábamos la carretera que pasaba por Murcia.
 Pues bien, conducía mi cuñado y le hablaron de un "atajo" sencillo para evitar el pasar por la ciudad... No sólo no ahorramos tiempo, sino que ese camino supuso casi dos horas perdidos de madrugada por la sierra hasta que reencontramos la Nacional.

Creo que el ejemplo es contundente y rotundo a favor del contenido del refrán de hoy. ¿No os parece?

Ejercicio propuesto: Diálogo en clase o redacción y posterior debate sobre ejemplos que afirmen o contradigan este dicho.

martes, 13 de septiembre de 2016

13 y martes

"En 13 y martes, ni te cases ni te embarques"

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Y continúa: "... ni de tu casa te apartes".
¿Por qué esa fobia en especial a este día de la semana en el que, por otra parte, sabemos que la vida transcurre normalmente, con sus momentos buenos y malos, como en lo demás días?
Buscando documentación, la tesis general es que el "mal fario" viene ya desde su origen , es decir, de la decisión de los romanos de dar a ese día el nombre del dios de la guerra, Marte. Por lo cual, si al dios le da por hacer de las suyas, no es el día más propicio para iniciar actividades que precisen de pericia y suerte para ser mantenidas 'a flote' (como son el matrimonio y el viaje en barco).
Para confirmar ese temor, la historia constata que se produjo en martes la confusión de lenguas en la Torre de Babel y la caída de Constantinopla . Si tenemos en cuenta que hay 52 semanas y pico en el año, tenemos de 52 a 53 martes. Sin remedio tiene que haber constancia de hechos buenos y malos a lo largo de la Historia, -yo misma aprobé un temido examen oral de Historia en la facultad- y el que en unos países sea el martes y en otros el viernes, convirtiéndolos en fatídicos si además se les une el número 13, entra en el terreno de la superstición, en el que, como en el de la fe, cualquier intento de demostración quedará condenado al fracaso.
Veamos ahora, entonces, el temor al número 13, que fue considerado "benéfico" por los romanos (era el preferido de Julio César, ya que la legión (1) decimotercera fue la que le llevó a grandes victorias por todo su imperio).
Pues bien, encontramos en la tradición hebrea (Biblia, Antiguo Testamento) que los espíritus maléficos son 13, que es este capítulo del Apocalipsis el que habla de la Bestia y el anticristo y, por si no fuera suficiente, en la famosa Santa Cena (inicio de la pasión y muerte) fueron trece.
Así que ¿para qué queremos más? Si se junta el dios de la guerra con el temido 13... ¡Cuidado!
Pero es curioso que en civilizaciones como la anglosajona no sea el martes, sino el viernes 13, el día a temer. Bien, pues también tiene el mismo origen, solo que no estando tan influenciados por la cultura romana, consideraron al viernes (día de la crucifixión) como más apropiado para darle la mala fama.
Y como para darles la razón, fue el viernes 13 de octubre de 1307 cuando comenzó la persecución que acabaría con la Orden del Temple, pero también, y debido a la maldición que desde la hoguera pronunciara el último maestre Jaques de Molay, fueron desapareciendo los instigadores de dicha persecución, así como la dinastía completa de los Capetians (Felipe el hermoso) de la que no quedó heredero alguno.
Como hemos mencionado, han sido muchos los martes y viernes 13 a lo largo de la Historia y los hay buenos y malos... pero como parece que es más fácil recordar esto último, y "por si acaso" más vale no tentar a la suerte en un día como éste.
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Ejercicios propuestos:
Sirva este refrán (buscando, como siempre, su aplicación al terreno de las asignaturas de Lengua y Literatura españolas), para hablar de la enumeración y de las frases coordinadas distributivas, así como del uso del "ni" como conjunción negativa:

No bebas agua que no veas ni firmes carta que no leas... Lo prestado, ni agradecido, ni pagado; etc.

martes, 6 de septiembre de 2016

"Mantenerse (seguir) en sus trece"


Como suele suceder a menudo son varias las interpretaciones que especulan sobre el origen de esta expresión que se refiere a la persona obstinada o fiel a sus convencimientos, que los mantiene frente a todos y a pesar de todo.

Entre ellas, la más aceptada por los eruditos es la siguiente:

Nacido como Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor en 1328 en la provincia de Zaragoza, Benedicto XIII es poco más conocido por su apodo: Papa Luna.

¿Dónde estaba entonces el Espíritu Santo y la infalibilidad de un Papa como representante de Jesús, Dios, en la tierra? Nos cuenta la Historia que en su época coincidieron ¡hasta tres Papas!.

Haciendo honor a la fama que la cabezonería maña * tiene, la cuestión es que Benedicto XIII se negaba a renunciar a su cargo eclesiástico, a pesar de lo acordado en el Concilio de Constanza.
Finalmente se retiró en el Castillo de Peñíscola, donde moriría en 1423 , manteniendo allí un pequeño grupo de apoyo y donde siguió llamándose a sí mismo Papa Benedicto XIII.
Y por esta cabezonería y por ser el XIII el guarismo asociado a su nombre papal, es por lo que tenemos hoy en nuestro lenguaje la expresión “seguir en sus trece”, que lejos de ser un menosprecio, a menudo refleja la valentía de quien es capaz de defender lo que cree justo.
Como curiosidad, y dado que la Iglesia nunca reconoció a los Papas cismáticos como tales, el "auténtico" Benedicto XIII no ocupó la sede romana hasta más de tres siglos después (1724-1730).

Curiosa resulta también la interpretación que hallamos, atribuida a José María Iribarren, quien cita como ejemplo un pasaje de Moreto en su obra Antíoco y Seleuco, que parece confirmar el origen en un juego. En la escena se describe un lance de amor empleando los términos de un juego de naipes:
Viote el Príncipe primero,
y amor diciendo: “Aquí encaje
bien el juego”, una baraja
plantó, como un garitero.
Fue el juego a quince envidado,
donde es cierta la maldad,
pues siendo el punto la edad,
tú le llevabas ganado.
Diote a tí un quince preciso,
que es el punto que reviste;

  tú, que con quince te viste,
le envidaste, y él te quiso.
Tenía, según parece,
trece el Príncipe, y no osó
pedir más, con que perdió,
pero se quedó en sus trece;
y aunque más perdiera, es llano
que allí perdiera un sinfín;
pues con la flor del jazmín
le ganaras por la mano.
 

* maño.- Término coloquial para denominar a la persona nacida en la región española de Aragón.
Y ya que estamos en ello, ejercicio propuesto: ¿cómo son los gentilicios de las distintas poblaciones españolas?

lunes, 29 de agosto de 2016

Madre no hay más que una...


... y a ti te encontré en la calle", continúa algunas veces.

Y es que, aunque nos dice otro refrán "madre es la que cría, no la que pare", el hecho biológico indiscutible es que sólo una nos ha dado a luz, y esa una es nuestra madre.

Dice nuestro cancionero popular, tan cierto como injusto a veces:
"Los hijos de mi hija, mis nietos son; los de mi hijo, serán o no."

Y si bien es cierto que este dicho que comentamos se circunscribe al mundo de los afectos, al de los cuidados y el desprendimiento que sólo una madre muestra hacia sus hijos, no lo es menos el que la continuación del mismo (y a ti te encontré en la calle) implica el grado de confianza que se puede tener hacia otra persona, aprecio que siempre saldrá perdiendo en dicha comparación.
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Muchas y variadas referencias hay en la literatura sobre la figura materna. Destacaré aquí una novela esencial: "La madre", de Máximo Gorki; pero no quiero dejar de señalar esta canción, que siempre me pone los pelos de punta: "Qué te puedo dar", de Víctor Manuel, acerca del tremendo daño que hacen las drogas.
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 Ejercicio propuesto:
Ya que hallamos aquí una: "más que..."  juguemos con los distintos tipos de comparaciones que se pueden dar en castellano.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Machacantes del ala

  "Machacantes del ala"
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Ya he comentado en otras ocasiones que mis hijos, sobre todo el menor -muy "enganchado" también a este tema de las expresiones populares- , me proveen de expresiones que han leído o escuchado recientemente para que les dé la interpretación, si la conozco.

Naturalmente la que esto escribe no es una enciclopedia, pero la curiosidad, las ganas de saber, es la base del conocimiento y en seguida me pongo a indagar para compartirlo aquí.

En cuanto me comentó la expresión, me reí, porque su origen es tan creativo como gracioso y creía que ya apenas se utilizaba. Así que... vamos allá.

Para su explicación, primeramente tenemos que dividir la frase en dos: "machacantes" y "del ala".

Machacantes: Se diría en primer lugar que viene de "machacar", reducir a polvo, y se podría deducir que -al igual que llamamos burlonamente "la dolorosa" a la cuenta que hay que abonar tras un servicio-  se referiría humorísticamente al suplicio que supone desprenderse de ese dinero... Pero aunque pueda ser cierto que a veces "machacan", "te hacen polvo" cuando te dicen lo que hay que pagar, lo cierto es que un machacante, según la definición de la RAE, es:
1. m. Soldado destinado al servicio de un superior. 
 2. m. coloq. Moneda de plata de cinco pesetas.

Así que, como veis, ya vamos entrando en situación:
Se trata de dinero, monedas que a principios del siglo XX podían llevarse en el bolsillo, pero con un valor alto. Quizás podría ser equivalente a los 50 euros de ahora.

¿Y "del ala"? 

Aquí, una vez más, la imaginación creativa popular hace burlonamente de las suyas... y es que la cartera se suele (se solía) llevar en un bolsillo interior de la chaqueta, por lo que hay que levantar el brazo para dejar al descubierto dicho bolsillo y poder extraer la cartera con la otra mano.
Es decir, el brazo adopta la misma posición que un ala.
Curioso, ¿verdad?

miércoles, 3 de agosto de 2016

La mancha de mora, con otra verde se quita.



o, "Lo que tiñe la mora, otra verde la decolora"

De nuevo un refrán que va "más allá" de lo que dice, pues aparentemente y ciñéndonos a su contenido parece ser una receta de quitamanchas... y quien lo haya probado sabe que no limpia,  simplemente se sustituye una mancha con otra.

 La mora, fruto del moral, de la familia de la frambuesa y la fresa, tiene un aspecto bulboso y granulado de color rojo fuerte, morado, casi negro, cuando está madura.

 Crece en setos espinosos y es muy fácil encontrarla silvestre en zonas húmedas como ríos y lagos. Todos conocemos, creo, su sabor algo ácido, por lo que se emplea en licores, mermeladas y tartas.

Visto esto, alrededor del contexto literal de nuestro refrán de hoy, nos trasladamos al sentido figurado para encontrar su verdadero significado:

Cuando algo va mal, siempre se puede volver a empezar o, dicho de otro modo, cuando se pierde una ilusión, hay que buscar una nueva (verde).

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Ejercicio propuesto:  Buscar una lista de plantas que, como la mora, sean utilizadas para repostería y licores (endrina, tojo, etc).

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lunes, 25 de julio de 2016

Lo cortés no quita lo valiente



Cortés
, (atento, comedido, afable, urbano, según definición de la RAE) viene de "corte", que en su segunda acepción se refiere al lugar donde tiene su residencia el soberano y al conjunto de todas las personas que componen la familia y el acompañamiento habitual del rey.
Hubo un tiempo en que los modales refinados y las normas de cortesía creaban un prototipo de hombre afeminado, aparentemente poco preparado para combatir.
La frase, utilizada por Góngora en el romance que copio a continuación, tiene, pues, el sentido de que un cortesano (hombre de corte con exquisitos modales) puede muy bien ser un hombre valiente cuando el caso lo requiere.
En la sociedad actual, se emplea para decir la verdad o denunciar algo aunque duela, es decir, aun rompiendo las normas de cortesía.

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El romance que os decía, de Góngora, es de los llamados
"moriscos o de frontera", por referirse a tiempos de la Reconquista y al enfrentamiento entre moros y cristianos. Se llama "Entre los sueltos caballos".

Entre los sueltos caballos
De los vencidos Cenetes (1),
Que por el campo buscaban
Entre la sangre lo verde,

Aquel español de Orán
Un suelto caballo prende,
Por sus relinchos lozano,
Y por sus cernejas(2) fuerte,

Para que le lleve a él,
Y a un moro cautivo lleve,
Un moro que ha cautivado,
Capitán de cien jinetes.

En el ligero caballo
Suben ambos, y él parece,
De cuatro espuelas herido,
Que cuatro alas le mueven.

Triste camina el alarbe(3),
Y lo más bajo que puede
Ardientes suspiros lanza
Y amargas lágrimas vierte.

Admirado el español
De ver cada vez que vuelve
Que tan tiernamente llore
Quien tan duramente hiere,

Con razones le pregunta,
Comedidas y corteses,
De sus suspiros la causa,
Si la causa lo consiente.

El cautivo, como tal,
Sin excusas le obedece,
Y a su piadosa demanda
Satisface desta suerte:

«Valiente eres, capitán,
Y
cortés como valiente:
Por tu espada y por tu trato
Me has cautivado dos veces.

Preguntado me has la causa
De mis suspiros ardientes,
Y débote la respuesta
Por quien soy y por quien eres.

En los Gelves nací, el año
Que os perdisteis en los Gelves,
De una berberisca noble
Y de un turco matasiete.

En Tremecén me crié
Con mi madre y mis parientes
Después que perdí a mi padre,
Corsario de tres bajeles(4).

Junto a mi casa vivía,
Porque más cerca muriese,
Una dama del linaje
De los nobles Melioneses,

Extremo de las hermosas,
Cuando no de las crueles,
Hija al fin de estas arenas,
Engendradoras de sierpes (5).

Cada vez que la miraba
Salía un sol por su frente,
De tantos rayos ceñido
Cuantos cabellos contiene.

Juntos así nos criamos,
Y Amor en nuestras niñeces
Hirió nuestros corazones
Con arpones diferentes.

Labró el oro en mis entrañas
Dulces lazos, tiernas redes,
Mientras el plomo en las suyas
Libertades y desdenes.

Apenas vide trocada (6)
La dureza de esta sierpe,
Cuando tú me cautivaste:
¡Mira si es bien que lamente!»

«Esta es la causa, español,
Que a llanto pudo moverme;
Mira si es razón que llore
Tantos males juntamente.»

Conmovido el capitán
De las lágrimas que vierte,
Parando el veloz caballo,
Parar sus males promete.

«Gallardo moro, le dice,
Si adoras como refieres,
Y si como dices amas,
Dichosamente padeces.

¿Quién pudiera imaginar,
Viendo tus golpes crueles,
Cupiera un alma tan tierna
En pecho tan duro y fuerte?

Si eres del Amor cautivo,
Desde aquí puedes volverte,
Que me pedirán por voto
Lo que entendí que era suerte.

Y no quiero por rescate
Que tu dama me presente
Ni las alfombras más finas
Ni las granas más alegres.

Anda con Dios, sufre y ama,
Y vivirás, si lo hicieres,
Con tal que cuando la veas
Hayas de volver a verme.»

Apeóse del caballo,
Y el moro tras él desciende,
Y por el suelo postrado
La boca a sus pies ofrece.

«Vivas mil años, le dice,
Noble capitán valiente,
Pues ganas más con librarme
Que ganaste con prenderme.

Alah se quede contigo,
Y te dé victoria siempre
Para que extiendas tu fama
Con hechos tan excelentes».
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(1) Individuo de la tribu berberisca de Zeneta, una de las más antiguas y principales del África septentrional.
(2) Mechón de pelo que tienen las caballerías detrás del menudillo, de longitud, espesor y finura diferentes según las razas.
(3) Árabe.
(4) Corsario era un guerrero del mar, confundido con pirata. La diferencia está en que el corsario con su buque (bajel) trabajaba para una nación mientras que el pirata iba "por libre".
(5) Culebras de gran tamaño. Personas crueles.
(6) De trueque, trocar= Cambiada.
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Ejercicio propuesto: cortés-cortesía; pleitesía, ética, protocolo... Distintas formas de regular el comportamiento social.

lunes, 18 de julio de 2016

Lo bueno, si breve, dos veces bueno



Analizando el "poderoso caballero es don Dinero" de Quevedo, veíamos un claro ejemplo del modelo conceptista de escritura, cuyo principal teórico y autor de la sentencia que nos ocupa, fue Baltasar Gracián.

 Frente al Culteranismo, corriente contemporánea y opuesta, cuyo principal representante es Góngora, el conceptismo defendía la gracia, la ironía y el doble sentido en frases cortas e ingeniosas que aguzasen la imaginación.

Según Menéndez Pidal, el conceptismo consiste en:

Comparación primorosa de dos ideas que mutuamente se esclarecen, y en general, todo pensamiento agudo enunciado de una manera rápida y picante.

Esta rapidez es puramente cortesana; en la Corte importa no perder ni hacer perder el tiempo: "Lo bueno, si breve, dos veces bueno" y "más valen quintaesencias(1) que fárragos (2)", son máximas extraídas de Gracián. (sic wikipedia)

Comprendido el origen de esta sentencia, es fácil concluir su sentido y comprender el que sea utilizada cuando alguna lectura u orador se hace pesado por lo extenso.

De ahí ha pasado a ser utilizada en general cuando un buen rato o momento placentero se hace corto, dejando ganas de más.

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(1) - Quintaesencia.- 1. f. quinta esencia (‖ lo más puro, más fino y acendrado de alguna cosa).

(2) - Fárrago.- 1. m. Conjunto de cosas o ideas desordenadas, inconexas o superfluas.

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Por el origen de la expresión y por la riqueza de vocabulario empleada por los escritores de ambos estilos, pondríamos como modelo de escritura farragosa al propio Góngora, en su "fábula de Polifemo y Galatea"

Estas que me dictó, rimas sonoras,
Culta sí aunque bucólica Talía,
(Talía era la musa de la comedia y de la poesía bucólica o pastoril)
Oh excelso Conde, en las purpúreas horas
Que es rosas la alba y rosicler el día,
(los colores del amanecer)
Ahora que de luz tu niebla doras, (juega con el nombre del Conde de Niebla, a quien dedica el poema)
Escucha, al son de la zampoña mía, (instrumento musical hecho con cañas huecas de distinta longitud. Ver imagen)
Si ya los muros no te ven de Huelva
Peinar el viento, fatigar la selva. 


 Ejercicio propuesto: Buscad sinónimos de "Breve" ( teniendo en cuenta que puede tener referencia temporal, en breve, y espacial, ser breve).

martes, 12 de julio de 2016

Llevarse el gato al agua

mariannavarro.net.Refranes
El dicho se emplea para expresar el éxito de una persona en conseguir un objetivo difícil, que también otros perseguían. Por tanto, no hay duda de que su origen viene de una competición en la que hay un ganador.
Quien tiene gato, y a pesar de que entre los felinos hay grandes nadadores, sabe de su miedo natural al agua, ya que no es su modo de aseo: maúllan, sacan las uñas, se revuelven... es, en fin, tarea complicada.
Sin embargo, el origen de la frase es incierto. 
Sebastián de Covarrubias, en su obra Tesoro de la Lengua Castellana, propone el siguiente: “Antiguamente debieron de usar cierto juego en la ribera del río con un gato, y ganaba el que le metía dentro de él; pero como se defiende con uñas y dientes, era dificultoso y peligroso”.
José Mª Iribarren, en cambio, cita a Rodrigo Caro, en sus "Días geniales o lúdicos" : llevar el gato al agua, "proverbio del que vence a otro en contienda", se llamó a un antiguo juego de muchachos
El juego consistía en fijar verticalmente en el suelo un madero horadado en su extremo superior. Introducían por dicho agujero una soga, se ataban a los extremos de ésta los contendientes, y, vueltas las espaldas, tiraba el uno contra el otro, hasta que el de más fuerza hacía subir al otro a lo alto del madero. También solían echar la soga por una tiranta o viga, y el que tiraba más daba con el otro en la viga, con gran risa de los que miraban. "Otras veces lo hacen sin echar la soga por la tiranta o viga, sino en el suelo, cerca de un charco o lodo; y porque el que más puede lleva al otro, yendo a gatas, para echarlo en el agua, le llaman llevar el gato al agua.

Ya sea gato el que gatea en su esfuerzo por evitar ser arrastrado por el contrario o sale gateando del charco al que ha sido llevado, ya sea el animal, llevarlo al agua requiere gran esfuerzo, de ahí que la frase sea un elogio a los méritos de un ganador.

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Web http://mariannavarro.net ; twitter: @mnacademia

Vídeos educativos en http://youtube.com/user/AcademiaMarian.

Refranes aplicados a la enseñanza http://blog.mariannavarro.net/refranes/.

Primer manual "Más vale refrán en mano: De abuelos a nietos".

https://www.facebook.com/de.abuelos.a.nietos/
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Ejercicio propuesto: Muchos son (o eran) los juegos de niños y mayores en los que se usaba el nombre de un animal: el  burro, la oca, la gallinita ciega... Una entretenida tarea podría ser el rebuscar dichos juegos en nuestras tradiciones, conocerlos y -¿por qué no?- jugarlos.