domingo, 29 de mayo de 2016

Ir "pisando huevos"


mariannavarro.net.Refranes
Siendo el huevo un elemento indispensable en cualquier cocina, todos sabemos de su fragilidad y de la que se arma cuando alguno se cae y se desparrama su contenido, yema y clara, que además de desagradable al tacto y difícil de recoger, es sumamente resbaladizo.

Pero el origen de esta expresión no viene exactamente de la acción literal de pisarlos (poner el pie encima para aplastarlos), sino del cuidado que en el gallinero había que tener (cuando las gallinas estaban sueltas, claro está) para no pisarlos, porque solían estar escondidos aquí y allá entre el serrín o paja con que se acostumbraba a cubrir el suelo.

Ahora, con los gallineros modernos en los que las gallinas apenas se mueven y son explotadas con continua luz artificial para que se desgasten poniendo huevos lo más posible, la situación que comento es imposible. Aun así, nos ha quedado la expresión para indicar a alguien que anda desmañadamente o sin prisa.

Ej.: ¡Mírale qué andares: parece que va pisando huevos!

Pero en el vocabulario español, no siempre se hace referencia al hablar de huevos  a este método de reproducción de las gallináceas.

Aviso que en esta continuación, aunque con todo el cuidado y respeto a las normas de cortesía, rozamos el terreno de la palabrota y lo soez, dado que reciben ese nombre en el habla coloquial/vulgar las bolsas del aparato genital masculino, es decir, los testículos.

De ahí que sorprendiera el ¡manda huevos! que nuestro político Federico Trillo pronunciase en una sesión del Congreso cuando era su presidente. Esta expresión, correspondiente en un tono más suave al "¡hay que fastidiarse!" o "¡hasta ahí podíamos llegar!, es siempre, pues, signo de fastidio, de estar harto.

Dado que en el todavía imperante lenguaje machista "tener huevos" es ser un valiente, acciones como la de tocarlos o estar hasta... es estar provocando, llevar a alguien al límite; o estar tocándoselos, signo de desidia y vaguería.

Lamentable que con tanta riqueza léxica en nuestro vocabulario, la pobreza lingüística dominante se muestre hasta en las altas esferas. Por ello, la humilde intención de esta sección de mostrar la calidad o no de nuestras expresiones.

Volviendo a su significado original, son muchas las expresiones que los utilizan:
Se parecen como un huevo a una castaña (en nada),
Cuando seas padre comerás huevos (por la costumbre de dar la mejor ración al cabeza de familia),
Matar a la gallina de los huevos de oro (arriesgarse a perder una situación provechosa), etc.
En resumen, tanto hablar de ellos, nos recuerda manjares simples y suculentos como la tortilla de patatas (o española), huevos fritos con jamón o chorizo, huevos revueltos, huevos al plato, sopas de ajo... Pero ¡ojo! con moderación, que dicen que en demasía afectan al hígado. :)
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Ejercicio propuesto: Planteamos un debate sobre una duda razonable, difícilmente demostrable, sobre la teoría de la evolución y planteamos humorísticamente: ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?
 Se hacen dos grupos con opiniones contrarias y ¡a ver quién convence de su teoría a los demás!

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