lunes, 16 de mayo de 2016

"Ir a por lana y salir trasquilado"


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La acción de trasquilar, labor corriente en el pastoreo de ovejas (hay unas escenas muy simpáticas en la serie "El pájaro espino" en la que apuestan a ver quién trasquila más en menos tiempo), consiste en raparlas, como haría un peluquero, para quitarles la lana cuando llega la temporada de calor. Como sabemos, esa lana, una vez cardada y tratada con el huso y el telar, será la materia prima para miles de prendas de vestir y de abrigo.(*)

En la Fundación de la Lengua española encontramos amplia información:

- Que es citado en el poema de Fernán González y en La Celestina.
- Que era costumbre trasquilar a tijera a blasfemos y judíos, lo que se llamaba en el Fuero Juzgo, trasquilar ladinamente y en el IV Concilio de Toledo turpiter decalvare (cortar el pelo torpemente).
Y aun, un origen más antiguo, que se refería al sentido literal: al carnero que cambiaba de rebaño buscando oveja y volvía trasquilado (sin duda el pastor ajeno no desaprovechaba la visita para obtener algo más de lana)

Como tantas otras veces, una labor cotidiana da lugar a este aviso: una persona que piensa sacar provecho de algo (ir a por lana), no solo puede suceder que no consiga lo que pretendía, sino encontrar el castigo por ello (salir trasquilado) y recibir el mismo trato que iba a dar.
 
(*) Ver, por ejemplo: "Poco a poco hila la vieja el copo"

Ejercicio propuesto: Revisar profesiones tradicionales ya en desuso o que dejaron de ser artesanales (talabarteros, bataneros, forjadores, etc.) ayudándose de obras literarias como, por ejemplo, El Quijote, El Lazarillo de Tormes o El Buscón).

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