viernes, 30 de septiembre de 2016

Me ha salido rana

    "Me ha salido rana"
.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Esta expresión nos recuerda a los cuentos en que la rana o sapo se convierte en príncipe ¿verdad? Pues en su origen, según José Mª Iribarren en El porqué de los dichos, "alude a la pesca y por contraposición al pez. Debe de estar en relación con la frase Salga pez o Salga rana, modismo muy usual, no explicado por la Academia, y que equivale a salga lo que saliere, expresando la resolución de hacer una cosa en que hay riesgo, cualquiera que sea su resultado".
En resumen: que da igual, lo hará de todas formas salga pez o salga rana .

Por otro lado, y en sentido general, la RAE nos dice:
salir (rana) ~ alguien o algo. 1. loc. verb. coloq. defraudar.

No obstante, y dada la antigüedad de la expresión, me atrevería a atribuirlo al personaje Juan Rana,  nombre artístico del actor cómico Cosme Pérez (s. XVII), de gran relevancia en la corte de Felipe IV.  Se cuenta que este versátil actor era gracioso ya a simple vista, por su físico, pero también por sus dotes artísticas y la gran variedad de sus personajes. Sus apariciones eran totalmente ingeniosas y variadas, tanto que a menudo se solía anunciar su participación en una obra para atraer al público aun sin ser cierto.
 De ahí -y de la importancia que el teatro ha tenido siempre en expresiones heredadas por el habla popular- creo no errar al deducir que, por ello, cuando algo no responde a las expectativas creadas, cuando cambia hacia una dirección que no era la esperada o simplemente nos defrauda, se emplea "salir rana".
Ejercicio propuesto: No es la primera vez que se usa un animal para una expresión: salir rana, ser un lince... ¿Buscamos más expresiones de este tipo y vemos para qué se emplean?

jueves, 22 de septiembre de 2016

Más vale malo conocido que bueno por conocer


.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Relacionado, sin duda, con el que ya analizamos "Del agua mansa líbreme Dios, que de la brava me libro yo", nos hallamos de nuevo ante un aviso de prudencia: el camino de la experiencia es duro y mientras avanzamos por él no debe despreciarse ni dejarse de lado nada de lo que hayamos aprendido.

Os relato como ejemplo una experiencia personal acaecida en un largo viaje en coche de Almería a Madrid, que duraba entonces de 7 a 8 horas.  Por evitar Despeñaperros (hace unos 20 años era un camino difícil por ser paso de montaña y encontrarse con muchos camiones a los que había que seguir largos tramos a una lentísima velocidad ante la imposibilidad de adelantarles) tomábamos la carretera que pasaba por Murcia.
 Pues bien, conducía mi cuñado y le hablaron de un "atajo" sencillo para evitar el pasar por la ciudad... No sólo no ahorramos tiempo, sino que ese camino supuso casi dos horas perdidos de madrugada por la sierra hasta que reencontramos la Nacional.

Creo que el ejemplo es contundente y rotundo a favor del contenido del refrán de hoy. ¿No os parece?

Ejercicio propuesto: Diálogo en clase o redacción y posterior debate sobre ejemplos que afirmen o contradigan este dicho.

martes, 13 de septiembre de 2016

13 y martes

"En 13 y martes, ni te cases ni te embarques"

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.
Y continúa: "... ni de tu casa te apartes".
¿Por qué esa fobia en especial a este día de la semana en el que, por otra parte, sabemos que la vida transcurre normalmente, con sus momentos buenos y malos, como en lo demás días?
Buscando documentación, la tesis general es que el "mal fario" viene ya desde su origen , es decir, de la decisión de los romanos de dar a ese día el nombre del dios de la guerra, Marte. Por lo cual, si al dios le da por hacer de las suyas, no es el día más propicio para iniciar actividades que precisen de pericia y suerte para ser mantenidas 'a flote' (como son el matrimonio y el viaje en barco).
Para confirmar ese temor, la historia constata que se produjo en martes la confusión de lenguas en la Torre de Babel y la caída de Constantinopla . Si tenemos en cuenta que hay 52 semanas y pico en el año, tenemos de 52 a 53 martes. Sin remedio tiene que haber constancia de hechos buenos y malos a lo largo de la Historia, -yo misma aprobé un temido examen oral de Historia en la facultad- y el que en unos países sea el martes y en otros el viernes, convirtiéndolos en fatídicos si además se les une el número 13, entra en el terreno de la superstición, en el que, como en el de la fe, cualquier intento de demostración quedará condenado al fracaso.
Veamos ahora, entonces, el temor al número 13, que fue considerado "benéfico" por los romanos (era el preferido de Julio César, ya que la legión (1) decimotercera fue la que le llevó a grandes victorias por todo su imperio).
Pues bien, encontramos en la tradición hebrea (Biblia, Antiguo Testamento) que los espíritus maléficos son 13, que es este capítulo del Apocalipsis el que habla de la Bestia y el anticristo y, por si no fuera suficiente, en la famosa Santa Cena (inicio de la pasión y muerte) fueron trece.
Así que ¿para qué queremos más? Si se junta el dios de la guerra con el temido 13... ¡Cuidado!
Pero es curioso que en civilizaciones como la anglosajona no sea el martes, sino el viernes 13, el día a temer. Bien, pues también tiene el mismo origen, solo que no estando tan influenciados por la cultura romana, consideraron al viernes (día de la crucifixión) como más apropiado para darle la mala fama.
Y como para darles la razón, fue el viernes 13 de octubre de 1307 cuando comenzó la persecución que acabaría con la Orden del Temple, pero también, y debido a la maldición que desde la hoguera pronunciara el último maestre Jaques de Molay, fueron desapareciendo los instigadores de dicha persecución, así como la dinastía completa de los Capetians (Felipe el hermoso) de la que no quedó heredero alguno.
Como hemos mencionado, han sido muchos los martes y viernes 13 a lo largo de la Historia y los hay buenos y malos... pero como parece que es más fácil recordar esto último, y "por si acaso" más vale no tentar a la suerte en un día como éste.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Ejercicios propuestos:
Sirva este refrán (buscando, como siempre, su aplicación al terreno de las asignaturas de Lengua y Literatura españolas), para hablar de la enumeración y de las frases coordinadas distributivas, así como del uso del "ni" como conjunción negativa:

No bebas agua que no veas ni firmes carta que no leas... Lo prestado, ni agradecido, ni pagado; etc.

martes, 6 de septiembre de 2016

"Mantenerse (seguir) en sus trece"


Como suele suceder a menudo son varias las interpretaciones que especulan sobre el origen de esta expresión que se refiere a la persona obstinada o fiel a sus convencimientos, que los mantiene frente a todos y a pesar de todo.

Entre ellas, la más aceptada por los eruditos es la siguiente:

Nacido como Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor en 1328 en la provincia de Zaragoza, Benedicto XIII es poco más conocido por su apodo: Papa Luna.

¿Dónde estaba entonces el Espíritu Santo y la infalibilidad de un Papa como representante de Jesús, Dios, en la tierra? Nos cuenta la Historia que en su época coincidieron ¡hasta tres Papas!.

Haciendo honor a la fama que la cabezonería maña * tiene, la cuestión es que Benedicto XIII se negaba a renunciar a su cargo eclesiástico, a pesar de lo acordado en el Concilio de Constanza.
Finalmente se retiró en el Castillo de Peñíscola, donde moriría en 1423 , manteniendo allí un pequeño grupo de apoyo y donde siguió llamándose a sí mismo Papa Benedicto XIII.
Y por esta cabezonería y por ser el XIII el guarismo asociado a su nombre papal, es por lo que tenemos hoy en nuestro lenguaje la expresión “seguir en sus trece”, que lejos de ser un menosprecio, a menudo refleja la valentía de quien es capaz de defender lo que cree justo.
Como curiosidad, y dado que la Iglesia nunca reconoció a los Papas cismáticos como tales, el "auténtico" Benedicto XIII no ocupó la sede romana hasta más de tres siglos después (1724-1730).

Curiosa resulta también la interpretación que hallamos, atribuida a José María Iribarren, quien cita como ejemplo un pasaje de Moreto en su obra Antíoco y Seleuco, que parece confirmar el origen en un juego. En la escena se describe un lance de amor empleando los términos de un juego de naipes:
Viote el Príncipe primero,
y amor diciendo: “Aquí encaje
bien el juego”, una baraja
plantó, como un garitero.
Fue el juego a quince envidado,
donde es cierta la maldad,
pues siendo el punto la edad,
tú le llevabas ganado.
Diote a tí un quince preciso,
que es el punto que reviste;

  tú, que con quince te viste,
le envidaste, y él te quiso.
Tenía, según parece,
trece el Príncipe, y no osó
pedir más, con que perdió,
pero se quedó en sus trece;
y aunque más perdiera, es llano
que allí perdiera un sinfín;
pues con la flor del jazmín
le ganaras por la mano.
 

* maño.- Término coloquial para denominar a la persona nacida en la región española de Aragón.
Y ya que estamos en ello, ejercicio propuesto: ¿cómo son los gentilicios de las distintas poblaciones españolas?