martes, 6 de septiembre de 2016

"Mantenerse (seguir) en sus trece"


Como suele suceder a menudo son varias las interpretaciones que especulan sobre el origen de esta expresión que se refiere a la persona obstinada o fiel a sus convencimientos, que los mantiene frente a todos y a pesar de todo.

Entre ellas, la más aceptada por los eruditos es la siguiente:

Nacido como Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor en 1328 en la provincia de Zaragoza, Benedicto XIII es poco más conocido por su apodo: Papa Luna.

¿Dónde estaba entonces el Espíritu Santo y la infalibilidad de un Papa como representante de Jesús, Dios, en la tierra? Nos cuenta la Historia que en su época coincidieron ¡hasta tres Papas!.

Haciendo honor a la fama que la cabezonería maña * tiene, la cuestión es que Benedicto XIII se negaba a renunciar a su cargo eclesiástico, a pesar de lo acordado en el Concilio de Constanza.
Finalmente se retiró en el Castillo de Peñíscola, donde moriría en 1423 , manteniendo allí un pequeño grupo de apoyo y donde siguió llamándose a sí mismo Papa Benedicto XIII.
Y por esta cabezonería y por ser el XIII el guarismo asociado a su nombre papal, es por lo que tenemos hoy en nuestro lenguaje la expresión “seguir en sus trece”, que lejos de ser un menosprecio, a menudo refleja la valentía de quien es capaz de defender lo que cree justo.
Como curiosidad, y dado que la Iglesia nunca reconoció a los Papas cismáticos como tales, el "auténtico" Benedicto XIII no ocupó la sede romana hasta más de tres siglos después (1724-1730).

Curiosa resulta también la interpretación que hallamos, atribuida a José María Iribarren, quien cita como ejemplo un pasaje de Moreto en su obra Antíoco y Seleuco, que parece confirmar el origen en un juego. En la escena se describe un lance de amor empleando los términos de un juego de naipes:
Viote el Príncipe primero,
y amor diciendo: “Aquí encaje
bien el juego”, una baraja
plantó, como un garitero.
Fue el juego a quince envidado,
donde es cierta la maldad,
pues siendo el punto la edad,
tú le llevabas ganado.
Diote a tí un quince preciso,
que es el punto que reviste;

  tú, que con quince te viste,
le envidaste, y él te quiso.
Tenía, según parece,
trece el Príncipe, y no osó
pedir más, con que perdió,
pero se quedó en sus trece;
y aunque más perdiera, es llano
que allí perdiera un sinfín;
pues con la flor del jazmín
le ganaras por la mano.
 

* maño.- Término coloquial para denominar a la persona nacida en la región española de Aragón.
Y ya que estamos en ello, ejercicio propuesto: ¿cómo son los gentilicios de las distintas poblaciones españolas?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar. Un saludo.