jueves, 22 de septiembre de 2016

Más vale malo conocido que bueno por conocer


.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Relacionado, sin duda, con el que ya analizamos "Del agua mansa líbreme Dios, que de la brava me libro yo", nos hallamos de nuevo ante un aviso de prudencia: el camino de la experiencia es duro y mientras avanzamos por él no debe despreciarse ni dejarse de lado nada de lo que hayamos aprendido.

Os relato como ejemplo una experiencia personal acaecida en un largo viaje en coche de Almería a Madrid, que duraba entonces de 7 a 8 horas.  Por evitar Despeñaperros (hace unos 20 años era un camino difícil por ser paso de montaña y encontrarse con muchos camiones a los que había que seguir largos tramos a una lentísima velocidad ante la imposibilidad de adelantarles) tomábamos la carretera que pasaba por Murcia.
 Pues bien, conducía mi cuñado y le hablaron de un "atajo" sencillo para evitar el pasar por la ciudad... No sólo no ahorramos tiempo, sino que ese camino supuso casi dos horas perdidos de madrugada por la sierra hasta que reencontramos la Nacional.

Creo que el ejemplo es contundente y rotundo a favor del contenido del refrán de hoy. ¿No os parece?

Ejercicio propuesto: Diálogo en clase o redacción y posterior debate sobre ejemplos que afirmen o contradigan este dicho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar. Un saludo.