miércoles, 28 de diciembre de 2016

Ni chicha, ni limoná (limonada)

Expresión muy corriente para indicar que algo o alguien no es ni una cosa ni la otra, o que no es lo que se esperaba; se usa, por tanto, en términos despreciativos.
El origen de la expresión podemos hallarlo, como hacemos siempre, en la definición que la RAE hace de chicha1.
1. f. coloq. Carne comestible.
 De esta acepción vendrían también expresiones como "chichinabo" (de chicha y nabo) o "tener pocas chichas" (ser muy delgado). Todas peyorativas indicando algo con poco fundamento.
 
Pero hay otra acepción: chicha2.
1. f. Bebida alcohólica que resulta de la fermentación del maíz en agua azucarada, y que se usa en algunos países de América.
2. f. Chile. Bebida que se obtiene de la fermentación del zumo de la uva o de la manzana.
3. f. Cuba. Bebida refrescante preparada con azúcar y cáscaras de piña fresca que se han dejado fermentar en agua dos o tres días.
4. f. Panamá. Refresco hecho con frutas.
7. f. Venezuela. Bebida refrescante hecha con arroz, leche y especias.

 Es decir, un tipo de bebida refrescante, como pueda ser nuestra "limonada". Es entonces cuando adquiere su sentido completo: no es ni chicha (bebida) ni limonada, carece de sabor definido, no es válida.

Y ya que estamos, comentar otra expresión marinera pero corriente también en nuestro léxico: la  calma chicha
chicha3. (Del fr. chiche, escaso). Cuando no corre nada de aire con el que refrescarnos, o con el que avance una embarcación, pero también cuando no sucede nada, cuando domina un silencio inesperado.


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En fin, hemos comprobado varias acepciones de una misma palabra, es decir, hay polisemia
Buen momento para descubrir muchas otras palabras que cambian su significado según el contexto (como mesa, cuadra, canto, etc.).

sábado, 10 de diciembre de 2016

Mozo vergonzoso, el diablo le llevó a palacio

Rescatando lo que hablábamos al comentar "como el perro del hortelano..." con relación a las múltiples obras de teatro tituladas con algún refrán, vamos a ir viendo  los significados de algunos de ellos.
 En esta ocasión rescato un párrafo de Miguel de Cervantes que en "El licenciado Vidriera" aclara sobradamente el significado del dicho que nos ocupa:
Las nuevas de su locura y de sus respuestas y dichos se extendió por toda Castilla, y llegando a noticia de un príncipe o señor que estaba en la Corte, quiso enviar por él, y encargóselo a un caballero amigo suyo, que estaba en Salamanca, que se lo enviase, y topándole el caballero un día, le dijo:
-Sepa el señor Licenciado Vidriera que un gran personaje de la Corte le quiere ver y envía por él.
A lo cual respondió:
-Vuesa merced me excuse con ese señor; que yo no soy bueno para palacio, porque tengo vergüenza y no sé lisonjear.

Y es que éste es su sentido: la vida a veces da oportunidades a quien no sabe o no puede aprovecharlas o, dicho de otro modo: "Dios le da pan a quien no tiene dientes".  
Pero podemos darle otra acepción recogida en nuestro amigo, el diccionario de la RAE (1), en donde vemos que acusar a alguien de falta de vergüenza es tildarle de villano, ruin y desconsiderado. Entonces deberíamos pensar en la crítica e ironía implícitas en él, considerando que una persona con vergüenza (honra, honestidad) no tiene cabida en un lugar donde reinan la hipocresía y los intereses (el palacio).

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Sería muy conveniente entonces acercarnos a "El vergonzoso en palacio", de Tirso de Molina para hallar el sentido que en esta obra se le da. Aunque tal vez fuera un buen ejercicio hacer en clase un repaso literario a las obras que citan esta sentencia (como la Celestina, el Licenciado Vidriera, La lozana andaluza...)
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(1)- Vergüenza:
1. f. Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.

2. f. Pundonor, estimación de la propia honra. Hombre de vergüenza.