sábado, 18 de marzo de 2017

Ojos que no ven, corazón que no siente

Cuántas veces habremos dicho: ¿Pero estás ciego? ¿Es que no lo ves?...

Y lo decimos, naturalmente, en sentido figurado, indicando a alguien, a modo de advertencia o consejo, la existencia de algún engaño o peligro del que no se ha percatado , que no ha visto. Es decir, como tener una venda en los ojos.

La intención es honesta y la advertencia, hecha con la mejor fe, pero puede ser contraproducente, y el descubrimiento de la verdad provocar mayor daño que aquello que se desconoce.

En el terreno de los afectos, que es en el que se mueve esta sentencia, el no ver implica el no sufrir (corazón que no siente) por lo que muchas veces conviene pensar, antes de descorrer el velo, sopesar si esa ceguera es voluntaria, y si el hacerle "ver" supondrá ser peor el remedio que la enfermedad.

¡Cuántos matrimonios o amistades se han mantenido gracias a ese 'no querer ver'!

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Ejercicio propuesto:

Tenemos en esta frase dos ejemplos del uso de la oración de relativo como adyacente en estructura yuxtapuesta , mostrando causa y consecuencia. El grado de adaptación de dichas proposiciones a cualquiera de las funciones adjetivas y sustantivas es ampliamente aprovechado en el refranero ( Quien bien te quiere te hará llorar... Dime con quién andas y te diré quién eres... Donde fueres haz lo que vieres...). Podría ser un buen recurso para repasarlas en clase ¿No os parece?.

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