sábado, 15 de abril de 2017

Poner los cuernos

De todos es sabido la relación que los animales con cuernos, principalmente el toro, tienen con manifestaciones atribuidas al concepto de virilidad. A saber: fuerza, valentía, coraje y alta capacidad sexual.

Sólo relacionándolo con estas características que se remontan a los tiempos más antiguos (recordemos, entre otros muchos, el Minotauro o el rapto de Europa)1 encontraríamos el porqué de este "poner los cuernos" principalmente al varón, y, específicamente, la esposa al marido.

¿A qué puede ser debido? Pues a dar por sobreentendido que el marido que "obliga" a la mujer a recurrir a otro para cuestiones sexuales lo hace por no cumplir sus expectativas u obligaciones, principalmente las de índole sexual... Ese hombre, pues, carece de las características exigibles, le faltan los cuernos, y, por tanto, la mujer se los "pone" públicamente cuando da a conocer su falta.

No quiere decir esto en absoluto que la sociedad pudiera comprender la infidelidad, sobre todo por parte femenina, ya que dentro de los atributos integrados en la expresión "tenerlos bien puestos", era casi una medalla masculina cada conquista fuera del matrimonio, una muestra de esa virilidad de la que hablamos. Y era sin embargo una mancha y deshonor, que la mujer se los pusiera (siempre que llegara al dominio público, claro).

Un estudio muy interesante del término (aunque nuestras interpretaciones del mismo no sean exactamente iguales), es el que he encontrado en http://www.blogolengua.com/2010/07/poner-los-cuernos.html . Considero que a los curiosos les puede resultar interesante el leerlo.

Relacionándolo como siempre con alguna muestra de nuestra literatura, encontramos material abundante. Valga como muestra este botón

Por estas hierbas cumplo veintisiete años y siete días de cornudo y le prometo a vuesa merced que, mediante Dios, me ha dado mil vidas. Bien sé yo, lo que más sentirá vuesa merced es lo que quedarán diciendo cuando pase por las calles. No se le dé un cuerno aunque le sobren muchos que si da en sentirlo se podrirá y así hágalo gracia y si oyere tratar de muchos en algún corrillo diga de ellos peor y más mal que todos, que nosotros así lo hacemos y engordamos. Y esté cierto que nadie puede, aunque sea hombre de bien, decir mal de cornudos, porque nadie dice mal de lo que hace.

¿Debe de pensar vuesa merced que es sólo cornudo en España? Pues ha de advertir que nos damos acá con ellos y que se trata que como oficios se les señales cuarto aparte y calle, como hay lencería y pescadería, haya cornudería. No sé si hallará sitio capaz para todos. dichoso vuesa merced que es cornudo sólo en ese lugar, donde es fuerza que todos acudan, y no aquí que nos quitamos la ganancia los unos a los otros, tanto que si no se hace saca de cornudos para otra parte se ha de perder el lugar.
( "Carta de un cornudo a otro". Francisco de Quevedo.

Ver también el comentario de: "Rol de cornudos" de Camilo José Cela.
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