martes, 13 de noviembre de 2018

Tomar por el pito del sereno


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Ataviado con gorra y guardapolvo gris y luego uniformado con aspecto más militar, la figura del sereno apareció allá por el 1765 en Madrid como farolero encargado de mantener la iluminación nocturna en las calles. Es hacia el 1797 cuando se le encarga de la seguridad pública y se diferencian las funciones de farolero y sereno.
 
Armado del chuzo (1), linterna y el manojo de llaves de los portales de las calles bajo su custodia, este desaparecido agente de la autoridad velaba por la tranquilidad del barrio durante la noche; conocía y era conocido de todos los vecinos, a los que auxiliaba no sólo en caso de olvido o extravío de las llaves, sino como confidente y alarma en casos de apuro (incendios, robos o urgencias) .
 
El sereno debe su nombre al hecho de que iba cantando la hora, (en punto, las medias y los cuartos) y el tiempo que hacía: "Las 5 y lloviendo"... "las 6 y sereno"... Al ser éste el canto más frecuente, (pocas ganas de cantar y de moverse por esas calles tendría si el tiempo era inclemente) vino a convertirse en el nombre de los de su profesión. (Ver más sobre el oficio)
 
Pues bien, al sereno se le llamaba con palmadas y éste respondía o alertaba de alguna emergencia a golpes sonoros de pito, como un árbitro en el campo deportivo. Pero los había que tanto les gustaba pitar que al final dejó de significar peligro y no se les hacía caso.
 
De ahí que ahora esta sentencia signifique despreciar, infravalorar, hacer caso omiso de algo o alguien.
 
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(1).- chuzo: 1. m. Palo armado con un pincho de hierro, que se usa para defenderse y ofender.
 
Son muchas las muestras de estos personajes en todos aquellos sainetes, zarzuelas o novelas que recreen el Madrid castizo (Galdós o Carlos Arniches). Aconsejando un libro más actual: "Con la noche a cuestas" de Manuel Ferrand. Premio Planeta 1968.
 
Un guarda y un sereno, obligados a mantenerse despiertos en la noche, comparten vivencias en esas largas horas.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Tomar el rábano por las hojas

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El rábano, tubérculo  bastante utilizado en casa para acompañamiento de la comida, solo o en ensalada (principalmente con las migas), crece bajo tierra como la zanahoria o la patata, y avisan de su presencia con abundantes hojas. Para recogerlos, hay que ablandar la tierra o ayudarse de una azada y removerla con cuidado si queremos  disfrutar de ellos, o nos podemos arriesgar a que nos quedemos con las hojas en las manos y el rábano siga en tierra.
Con esto, entendemos mejor el sentido de la frase: hacer o interpretar mal una cosa por conformarnos con su apariencia y no profundizar. Mientras que es de todos conocido que lo que debe hacerse es "atajar el problema de raíz".

Aunque suene similar, debemos hacer notar que tiene el sentido contrario al de "tomar el toro por los cuernos", ya que éste sí nos indica que nos enfrentamos a un problema o situación de frente, valientemente y sin rodeos.
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De tomar el rábano por las hojas se le puede acusar, en mi opinión, al rey Macbeth, inmortal personaje de William Shakespearequien en su insaciable ansia de poder, ataca el problema en su superficie, "quitándose de en medio" a sus rivales, mientras que el peligro latente vaticinado por las brujas sigue ahí: ¿Es él mismo? ¿Es lady Macbeth?

lunes, 22 de octubre de 2018

Tomar cartas en el asunto

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Dado que un documento escrito tiene mucha mayor relevancia que cualquier conversación coloquial, oral (recordemos el dicho "Las palabras se las lleva el viento"), y teniendo en cuenta que es habitual pedir demostración escrita ante cualquier reclamación para verificar que lo que se dice es cierto, la expresión que nos ocupa se utiliza para indicar que alguien toma en serio un asunto y se ocupa en solucionarlo con todos los medios a su alcance.
 
Ante la imposibilidad de un acuerdo entre los dos vecinos, el alcalde tomó cartas en el asunto.
 
Esta frase que puede servir de ejemplo, nos indica también que en estos casos lo que era algo privado pasa a terreno más general o público.
 
En conclusión: estas cartas no son las de la baraja, que sí tienen relación con frases como  "tener carta blanca" (1), "jugar bien sus cartas" o "poner las cartas boca arriba", sino los papeles o documentos que convierten en oficial cualquier reclamación o disputa; como sucede también con otras expresiones como "cartas de ciudadanía o de naturaleza" (2), carta de pago, carta magna,  "a carta cabal" (3),  etc.
 
Pero también tenemos que tener en cuenta el terreno de la cartografía , es decir, la elaboración de mapas (cartas astrales, cartas de marear o de navegar, etc.) que puede ser el verdadero origen del término, ya que era habitual en épocas de conquista de nuevos territorios o  de reconquista, que provocaban la expulsión de los antiguos habitantes de los mismos,  repoblarlos con colonos a los que se les daba en propiedad o usufructo unos terrenos. Ante la habitual pendencia entre colonos por el límite de sus parcelas, se hacía necesario tomar las cartas, recurrir a los mapas, para terminar con la discusión.
 
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(1) ( http://rae.es  ) 1. f. La que se da a una autoridad para que obre discrecionalmente. 3. f. coloq. manos libres ( facultad amplia que se da en un negocio).
(2) 1. f. Der. Concesión discrecional a un extranjero de la nacionalidad de un país sin necesidad de requisitos determinados.
(3) 1. loc. adj. Intachable, completo. Hombre de bien, mujer honrada, a carta cabal.

jueves, 11 de octubre de 2018

Todo es según el color del cristal con que se mira


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Aparece en el "Hamlet" de Shakespeare, en las "Humoradas" de D. Ramón de Campoamor, que al parecer se inspiró en "El defensor de su agravio", de Agustín Moreto, donde figuran los versos siguientes:

«Que quien por un vidrio mira
que hace algún color distinto
todo cuanto ve con él
está del color del vidrio».


Y dice Campoamor:

"En este mundo traidor,
nada es verdad ni es mentira,
todo es según el color
del cristal con que se mira"


Y es que es cierto que dos personas que han vivido la misma situación pueden explicarla de manera diferente por haber sacado de ello distintas impresiones o conclusiones, o simplemente, como hacen mucho los políticos, las manejan y deforman interesadamente para "llevarlas a su terreno".
 
Así que con este dicho corroboramos lo que muchos sabemos ya: muchas veces es el interés y no la verdad la que nos hace ver las cosas más como queremos que sean que como son.

viernes, 5 de octubre de 2018

Tumbarse / tirarse a la bartola


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Una frase más que  usamos sin preguntarnos muchas veces de dónde viene hasta que un día te pica la curiosidad y buscas. ¿Por dónde empezar?... ¡Acertásteis! Naturalmente, nuestro amigo el diccionario. Vamos a http://rae.es y dice:
bartola.
(De Bartolo, acort. de Bartolomé).
a la ~.
1. loc. adv. coloq. Descuidando o abandonando el trabajo u otra actividad. Echarse, tumbarse a la bartola.
2. loc. adv. coloq. Despreocupándose, quedando libre de toda inquietud o preocupación.
 
Hasta aquí, bien, más o menos ya sabíamos que significa eso, pero ¿por qué Bartolomé y no otro? De hecho, también he oído expresiones como "¡mira que eres Bartolo!" 
 Así que vuelvo a nuestro amigo y leo: 

bartolear.
(De Bartolo, personaje de historieta).
1. intr. coloq. Chile. haraganear.
  ¡Uy! Un personaje de historieta... Habrá que seguir buscando, pues. Y otra amiga, de la que no siempre te puedes fiar, pero sí a menudo, al buscar "Bartolo, historieta" nos cuenta:
 
Bartolo, as de los vagos fue una serie de historietas creada en 1950 por Palop para la revista "Jaimito"
Bartolo es la encarnación de una cualidad, la vagancia, como lo da a entender su propia iconografía: Postura encorvada, manos en los bolsillos, cigarrillo en los labios, ojos entrecerrados y boina. Todas sus historias narran sus intentos por evitar cualquier tarea y poder seguir durmiendo la siesta.
 
Bueno, pues ¡ya lo tenemos! Así que -como hemos visto con personajes históricos, de zarzuela, de teatro y hasta de canciones- tuvo tal éxito el personaje (como Carpanta para simbolizar al que siempre tiene hambre), que hacer el vago, dejarlo todo para descansar, es hacerlo a la manera de Bartolo, o sea, "a la Bartola".
 
Curioso, ¿verdad?
 
Lástima no haber encontrado una de esas historietas. :(  

jueves, 6 de septiembre de 2018

Tirar la casa por la ventana


"Tirar la casa por la ventana"

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mariannavarro.net.Refranes
La Lotería Nacional fue instaurada en 1763 por orden del rey Carlos III.
 
A fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve  se popularizó en España la costumbre de que las personas que resultaban premiadas tiraran por las ventanas (literalmente) todos sus muebles y trastos viejos, dado que a partir de entonces daba inicio para ellas una nueva vida sin problemas económicos.
 
La costumbre se extendió en el reino de Nápoles, entonces bajo el dominio de los Borbones. Y en la Nochevieja, como deseo de fortuna y bienestar para el año nuevo, aún se practica en muchos lugares del sur de Italia,  arrojando toda clase de objetos viejos .
 
Ése, al parecer, es el origen de la frase «tirar la casa por la ventana»; que como muchos sabemos no significa necesariamente el acto literal, sino un derroche de lucimiento y gastos en algún acto o fiesta significativos.
 
Ej.: "Los padres  tiraron la casa por la ventana en la boda de su hija".
 
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(1).- Fotos de una iniciativa del artista estadounidense Brian Gobbins llamada “Defenestration”.

jueves, 30 de agosto de 2018

Tirar los tejos


       "Tirando los tejos"
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Un tejo es un trozo de piedra caída del tejado (una teja rota), o cualquier piedra redondeada y plana utilizada para jugar.

Dentro del variado muestrario de juegos que la utilizan, destacaríamos por su antigüedad el Turmequé, juego tradicional colombiano que consiste en explotar, lanzando un disco de piedra o metal (de oro en su origen), el mayor número de mechas (sobres con pólvora) situados en el contorno de un círculo metálico.
Entre los juegos de adultos que aún vemos practicar en nuestros días, la petanca consiste también en el lanzamiento hacia un palo o un tejo situado en el centro de un círculo o figura geométrica, de bolas de piedra o discos, ganando el que más cerca sitúe las suyas, logrando alejar las de los contrarios. En su origen, los jugadores situaban unas monedas sobre dicho poste o palo, de manera que quien consiguiera derribarlas se quedaba con las que cayeran dentro del círculo. Os recordará, sin duda, al también muy conocido juego de la herradura.
Y entre los juegos de niños, la rayuela  (llamado de muchas otras formas según las zonas: tejo, avión, trúcamelo, charranca, mariola, truque o tuke, tranco, txingo, etc.) consiste en dibujar (con una tiza en la calle o líneas sobre la arena ) un recorrido que hay que salvar a la pata coja para recuperar el tejo, que se ha lanzado previamente.
Se trata, como vemos, de un juego comunitario en plena calle que convoca a un número variado de jugadores y espectadores y para gente de toda edad y sexo.
En otro tiempo, una de las formas de llamar la atención de algún espectador o espectadora consistía en  lanzar el tejo a sus pies, de manera que al ir a recogerlo se pudiera iniciar una mínima conversación para "romper el hielo" y así indicar que el lanzador (por tradición era normalmente el hombre el indicado para dar ese primer paso) estaba interesado por la chica en cuestión.
De ahí a pasar a significar el hecho de empezar a rondar a una futura novia, o declarar el interés de una persona hacia otra, fue solo un paso. De manera que cuando nos dicen que alguien "está tirando los tejos" entendemos todos que está haciendo proposiciones, dando los primeros pasos, conquistando  a quien le gusta.


martes, 21 de agosto de 2018

Tener agallas

 
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De todos es conocido el término "agallas" asociado a las aletas que protegen las branquias de los peces, es decir, su aparato respiratorio.

Sin embargo, pocos conocerán las agallas que observamos en la imagen: unas protuberancias que aparecen en los troncos de los árboles (en el roble, principalmente) producidas por enfermedad de la corteza.

Observando el parecido, no hay duda de que éste sea el motivo y origen de la expresión que atribuye valor (arrojo, ánimo, valentía) a un hombre (sexo masculino).
Aunque ahora se ve sustituido por frases mucho más explícitas que aluden directamente a los atributos masculinos, está claro que la metáfora tiene su gracia y resulta de lo más acertada :).

Solo queda indicar también que esta expresión, si bien se mantiene en muchos países sudamericanos, es sinónimo de codicia (agallá) en otros; y asimismo, indicar que el término "tener agallas" referido a una cosa o situación pasa a significar que es peliaguda, complicada.

No conviene confundirlo con el término "agallado", aplicado a una persona garbosa, elegante, ya que procede del "gallo".


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Personajes "con agallas" sin duda hay muchos en nuestra literatura, por lo que resulta difícil inclinarse hacia una obra u otra a la hora de aconsejar su lectura: desde los pícaros, pasando por Don Juan, los conquistadores, colonos, y héroes de todo tipo, son muchos los que podrían merecer esa atribución, pero hoy me decanto por una figura que, aunque mujer, sin duda cumple todos los requisitos. Me refiero a Sarah Avenzoar, personaje real y nieta del histórico médico Abu Marwan Avenzoar, que ejerció la medicina durante el siglo XII en el harén al que pertenecía. 
El relato, “La última noche”, de Francisco Gallardo (V Premio Ateneo de Novela Histórica), es un repaso a los conocimientos, vivencias y características de la época.
La ciencia médica de la época, “la edad de oro de la medicina de Al Ándalus y la más avanzada en mundo conocido”, llegó a influir incluso en la universidad europea de los siglos XVIII y XIX, explica Gallardo.

lunes, 13 de agosto de 2018

Ser un meapilas


 
Según nos dice el diccionario de la RAE sobre  la palabra meapilas , procede de la composición  mear y pila, y significa  1. m. santurrón.
 
Pero en realidad, y aunque se refiera a la pila bautismal o a los recipientes de piedra que en las iglesias contienen agua 'bendita', se aplica el calificativo a la persona hipócrita, servil, de aspecto y actos aparentemente intachables y que luego suele resultar traicionera.

¡Ni que meara agua bendita! podemos escuchar también, ante la actitud prepotente de algunos que parecen considerarse por encima de los demás.

Se trata, en fin, de un adjetivo despectivo, actualizado por el escritor Pérez Reverte en el fragmento que incluyo, motivo por el que lo he traído aquí.
 
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[...] Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del PePé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. [...]

[Extracto del artículo "Permitidme tutearos, imbéciles", en contra de la importancia cada vez menor y la ausencia cada vez mayor de asignaturas de Humanidades ( Literatura, Filosofía, Latín, Griego...) en nuestros centros educativos].

domingo, 29 de julio de 2018

Ser un calandracas

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  En un principio quien esto escribe, que no utiliza esta frase hecha -todo hay que decirlo-, consideraba esta expresión coloquial como un término despectivo que se aplica a una persona de aspecto descuidado, atolondrada, jaleosa, amiga de los dimes y diretes.
 
De nuevo es mi hijo quien me pide investigarla y comparto con vosotros lo que he hallado:

Recurriendo una vez más a nuestro amigo el diccionario de la RAE , encontramos:
calandraca. 2. f. vulg. Mur. Conversación molesta y enfadosa.
calandraco, ca. 1. m. y f. Am. calandrajo (persona ridícula). 

Como vemos, no hay referencia al término como adjetivo, así que indagamos un poco más en qué es calandrajo.
(Quizá de calar, bajar, y andrajo; cf. gall. calandrario).
1. m. coloq. Pedazo de tela grande, rota y desgarrada, que cuelga del vestido.
2. m. coloq. Trapo viejo.
3. m. coloq. Persona ridícula y despreciable.
4. m. rur. Sal. Suposición, comentario, invención.


Y nos quedamos con la última acepción, que creemos la más adecuada a esa persona que es tildada de ser un calandracas cuando siempre anda con chismes, historias y cuentos supuestos o inventados para ser el centro de atención. 

Otros sentidos:
Para denominar a la persona o animal que está en los huesos, tan delgado que le cuelga la piel como un andrajo (de ahí andrajoso), es decir, como cuelga la tela en un vestido roto.

Son también calandracas , según regiones, las carrasperas (1), la zurraspa (2) , los gamusinos (3) y hasta unos gusanitos que se usan para pescar.
En el plano culinario, unos dulces de Toro (Zamora) y un almíbar colombiano.
Es una palabra, como veis, ampliamente extendida y de uso variado, muy probablemente traída de allende los mares desde América.

Y relacionándolo con la literatura, tenemos una obra de Nicolás Estévanez Murphy (1838-1914) militar y político español de quien se dice que colaboró en la instauración de la Primera República española, y que colaboró con Mateo Morral en el atentado contra los Reyes el día de su boda. Se trata esta obra, Calandraca; Resumen de la Historia de España, de una recopilación de sus artículos.

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(1) carraspera.- 2. f. coloq. Cierta aspereza de la garganta, que obliga a desembarazarla tosiendo.
(2) zurrapa.- 3. f. coloq. palomino ( mancha).
(3) gamusino.- 1. m. Animal imaginario, cuyo nombre se usa para dar bromas a los cazadores novatos.

martes, 3 de julio de 2018

Más feo que Pifio (Picio)



En "El Refranero General Español: parte recopilado, y parte compuesto" , obra de José Maria Sbarbi y Osuna, sacerdote andaluz (Cádiz, 1834- Madrid, 1910), filólogo y musicólogo, encontramos una referencia "de primera mano" sobre el personaje que nos ocupa, ya que el autor declara haberle conocido por referencia de personas cercanas al mismo.
Fue este tal Francisco Picio un zapatero de Alhendín (Granada), a quien, por motivos desconocidos, habían condenado a muerte en el periodo de la invasión napoleónica. Estando en capilla, en los momentos previos a su ejecución, le llegó la noticia de la concesión del indulto. Se dice que por la emoción ante la noticia (o tal vez por alguna enfermedad adquirida en prisión), la reacción anímica fue tan virulenta que perdió el pelo del cuerpo y unas pústulas deformaron su rostro, afeándolo de tal forma que nunca quiso quitarse en público el pañuelo que ocultaba en parte su deformidad (prenda, por otra parte, habitual entre los serranos andaluces), motivo por el que fue expulsado de Lanjarón, pueblo donde se había refugiado. Según se cuenta, murió en Granada capital a los 60 años de edad y la probada exageración andaluza lleva su fealdad al extremo de asegurar que el cura le dio la extremaunción con una caña.
Sea como fuere, su fealdad le dio la fama y la permanencia en la memoria de todos a través del refranero y su sentido es tan claro, que no requiere más explicación:
Algo que es muy, muy feo, es "más feo que Picio".

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Aparte de su uso habitual entre el pueblo llano, la comparación ha sido ampliamente utilizada en nuestra literatura, desde "El sombrero de tres picos" de Pedro Antonio de Alarcón, pasando por Galdós, Unamuno, los Álvarez Quintero y un largo etcétera. Encontramos aquí un detallado artículo firmado por Andrés Cárdenas y publicado por el periódico Ideal.
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miércoles, 20 de junio de 2018

Ser la repanocha, la repera, la reoca, la releche...


Como comentario en un intercambio entre amigos de Facebook surgió: ¡Somos la releche! Y un amigo argentino reclamó su uso como de hablante sudamericano. Una cosa lleva a la otra y me ha impelido a investigar sobre esta expresión, que suele ir unida a otras como "repera", "reoca", etc. 

A poco que nos fijemos, vemos que todas estas expresiones tienen en común el uso del prefijo re-. Así que recurrimos en primer lugar a nuestro estimado amigo el Diccionario para enterarnos del significado que este morfema añadido ante las palabras (= prefijo), confiere a las mismas.

re-.
(Del lat. re-).
1. pref. Significa 'repetición'. Reconstruir.
2. pref. Significa 'movimiento hacia atrás'. Refluir.
3. pref. Denota 'intensificación'. Recargar.
4. pref. Indica 'oposición' o 'resistencia'. Rechazar. Repugnar. Significa 'negación' o 'inversión del significado simple'. Reprobar. Con adjetivos o adverbios, puede reforzarse el valor de intensificación añadiendo a re- las sílabas -te o -quete. Retebueno. Requetebién.

 Indicar en primer lugar que la última de las expresiones mencionadas 'releche' no se contempla en nuestro diccionario español/castellano. Sin embargo, si usamos "bueno como la leche", no es de extrañar en ese sentido "ser la releche". 
Las demás, coinciden en un mismo significado:
1. Locución verbal coloquial. Usada para calificar algo muy positiva o muy negativamente.

 Y, efectivamente, sabemos todos los que las usamos que son exclamaciones que expresan admiración ante un hecho, aunque las usemos en contextos distintos, pues mientras repera y reoca tienen connotaciones normalmente positivas, en cambio ser la repanocha parece indicar algo divertido, jocoso, estrambótico (1).

  ¿Y qué tiene la panocha (mis disculpas a quienes usan el término con una significación que consideren soez) que no tengan la pera o la oca (animal ya de por sí, también divertido)?

 Veamos de nuevo:
Panocha.- (Del lat. vulg. panucŭla, mazorca, y este del lat. panicŭla, dim. de panus, mazorca de hilo).
1. f. panoja.
2. f. C. Rica. empanada ( masa de pan rellena).
3. f. coloq. Cuba y El Salv. vulva.
4. f. coloq. Cuba. vagina.
 panocho, cha. (De panocha).
1. adj. Mur. Perteneciente o relativo a la huerta de Murcia, en España.
2. m. y f. Habitante de la huerta.
3. m. Habla o lenguaje huertano.

 Intentando relacionarlo con el panocho murciano, e investigando en oficios tradicionalmente practicados por ellos (como el sereno gallego, por ejemplo), hallo el de "recovero", personaje que traía alimentos y a veces correo, ropa, golosinas, etc. en su rudimentario medio de transporte y compraba o los intercambiaba (trueque) por huevos, pieles, gallinas u otros productos que los campesinos tuvieran en exceso. (Definición tomada de http://www.reservadepalabras.org/apadrina-listar.php?palabra=recovero )

 El don del habla para regatear y convencer (y también para enredar y engñar), así como la variedad de su mercancía deberían ser característicos del oficio y bien podría ser -en nuestra humilde opinión- el origen de la expresión "repanocha".

¿Alguna idea más?
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(1) Estrambótico, ca .- 1. adj. coloq. Extravagante, irregular y sin orden.

sábado, 9 de junio de 2018

Separar el grano de la paja

De nuevo las labores del campo sirven a nuestro refranero para darnos un consejo: aprender a distinguir la calidad de la menudencia (1) antes de tomar una decisión.
  
Esta labor, realizada tras la siega de los cereales espigados y granados, no es tan sencilla - o por lo menos no lo era antes de la llegada de las máquinas-, pues una vez cortada la mies, había que trillarla (2) o pisarla con animales para que las hojas y la caña se desmenuzasen dejando caer el grano. Como es lógico suponer, todo quedaba revuelto en un manto a lo largo del sembrado.
  
Aventando ese manto, es decir, lanzando al aire los montones, la paja vuela al menor soplo de aire y el grano cae.

Aunque tanto el grano como la paja son de utilidad, se trata de dar "a cada uno lo suyo" y emplearlo en lo que corresponde, descubriendo lo que realmente se esconde bajo las apariencias o seleccionando lo que más vale entre la mediocridad.
 
Asi que en lenguaje llano esta frase se emplea cuando hay que distinguir quién o qué vale la pena y quién o qué no merece nuestro interés.
  
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(1).- menudencia:

1. f. Pequeñez de algo.

2. f. Exactitud, esmero y escrupulosidad con que se considera y reconoce algo, sin omitir lo más menudo y leve.

3. f. Cosa de poco aprecio y estimación

 
(2).- trillar:

1. tr. Quebrantar la mies tendida en la era, y separar el grano de la paja.
 

jueves, 31 de mayo de 2018

Se le va la olla


¿Cuántas veces no habremos oído esta expresión para señalar que alguien actúa de forma inusual?

Alguien así. habitualmente o en momentos determinados, pierde la cabeza y se vuelve loco, es decir, dice o hace irreflexivamente.

Pero ... ¿de dónde viene esto de llamar "olla" a la cabeza?.

Una vez más nos sorprende la calidad de la transmisión cultural del lenguaje, puesto que viene del latín. Veamos:

La palabra cabeza viene del latín vulgar capitia forma derivada del caput, capitis --> 'cabeza' del latín clásico.

La forma caput original se ha conservado en las lenguas romances con significados figurados: en castellano cabo 'punta, extremidad, accidente geográfico' de donde se formó el verbo acabar.

En francés caput dio chef 'jefe', de donde el castellano jefe, préstamo francés.

El italiano tiene capo 'jefe'. Si bien el catalán conserva el caput originario con la voz cap (voz que también es rumana), reservándose la aplicación de cabeça al mundo animal.

El concepto 'cabeza' se expresa en francés por tête y en italiano. por testa , ambas vienen del latín testa= 'tiesto, olla de barro'. -(Pedro Menoyo Bárcena ).(*)

Así hemos llegado a la relación. Si consideramos que también la cabeza puede echar humo y es donde se cocinan las ideas... habremos redondeado la metáfora.

(*) Interesante descubrimiento para los amantes de la etimología: http://etimologias.dechile.net/

 

lunes, 21 de mayo de 2018

Se le va el santo al cielo


Los profesores estamos más que acostumbrados al caso  de encontrarnos en mitad de una explicación más o menos ardua y al interrogar a los alumnos sobre cualquier punto para ver si ha quedado claro, hallar que el alumno en cuestión no sólo no sabe de qué se le está hablando, sino que a veces ni contesta por habérsele ido el santo al cielo.

Y es que si tenemos nombre, tenemos santo (por lo menos mientras se mantuvo la costumbre de elegir en la pila bautismal o en el registro civil, entre el amplio listado de nombres venerados por la iglesia) y ese santo, como corresponde, parece querer habitar regiones "etéreas" mejor que atender a la tantas veces cruda y aburrida realidad.

Se usa también en primera persona:
 "Se me ha ido el santo al cielo y ... no me acordé de la cita", o
                                                    "... y no sé lo que iba a decir".

En resumen: ese santo con tendencias a lo celestial que suele acompañar a los despistados ;)

Se trata, como se ve, de una imagen casi metafórica que adorna una realidad, lo que convierte el lenguaje popular en literario. Tenemos muchos ejemplos que hemos traído o traeremos aquí como "andar con pies de plomo"  "ir pisando huevos"... ¿Cuántos más se os ocurren o podemos traer a clase investigando un poquito?

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 La primera referencia que se me ha venido a la cabeza relacionando experiencias entre profesor y alumnos es la de una serie de TV que veía en mi adolescencia (hace años ya, pues) en la que un joven profesor de Literatura , alto y espigado, hacía algo más que enseñar. Lo siento: no he podido localizarla. Más cercana, y con el mismo argumento, la genial película protagonizada por Robin Williams "El Club de los poetas muertos", guión convertido en novela en el 1991 ( "Dead poets society". N.H.Kleinbaum) y algo más lejana, pero no menos actual, ya que al fin y al cabo consiste en los mismo: ganarse a los alumnos para poder cumplir su misión (y vocación) de enseñar: "Rebelión en las aulas" (1967) de Sidney Poitier.

jueves, 10 de mayo de 2018

Sarna con gusto, no pica


Sabiendo que la sarna es una enfermedad de la piel favorecida por la falta de higiene, que destaca  precisamente por la terrible picazón que produce al introducirse los ácaros bajo ella y, literalmente, excavar túneles para desovar, llama más la atención este dicho.
 
Y es que cuando una persona ha decidido hacer frente a todo "a pesar de los pesares" la sentencia  se utiliza como resumen para indicar que si bien alguien lo está pasando mal, no hará nada por remediarlo porque ésa ha sido su elección.
 
Y es que "sarna con gusto no pica, pero mortifica", o  "sarna con gusto no pica; y si pica, no mortifica" concluye algunas veces el refranero. 

Quiere decirse que la persona puede ser perfectamente conciente de que la suya no es la mejor de las situaciones, pero por orgullo, amor o simplemente por el "qué dirán" o por miedo (como pueda ser el caso de los maltratos) la persona en cuestión seguirá soportándolo estoicamente.
 
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Tenemos claros ejemplos en nuestra literatura renacentista y romántica, en la que los poetas, empeñados en poner su amor en damas inalcanzables (si eran casadas, mejor), sufrían inconsolables penas de amores.
 
Un ejemplo: el llanto de Salicio en la Égloga I de Garcilaso de la Vega "Salid sin duelo, lágrimas, corriendo"

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jueves, 26 de abril de 2018

Santa Rita, Rita... lo que se da, no se quita

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Frase usada principalmente en el ámbito infantil y juvenil, esta sentencia - recitada en son de cantinela- se usa cuando alguien reclama algo que no se piensa devolver.

 Sabemos que el santoral y personajes bíblicos son muy citados en nuestro refranero. En este caso se nos cuenta que la santa en cuestión, Santa Rita de Cascia, abogada de los imposibles, fue recriminada así por una muchacha que le pedía novio. Al parecer hubo pretendiente, pero desapareció pronto, por lo que la muchacha se quejó a la Santa con esta frase.

 Así pues, podemos escuchar esta recriminación (claramente opuesta a la más resignada - atribuida al paciente Job- : él (el Señor) me lo dio, él me lo quitó...) cuando se reclama la devolución de aquello que hemos dado o prestado.

Tengamos en cuenta también, con relación a esto de los regalos y préstamos, que el refranero nos avisa: "lo olvidado, ni agradecido ni pagado"; por tanto, cuando nos sintamos generosos, mejor no esperar nada a cambio "haciendo el bien, sin mirar a quién". Seguro que nos llevaremos así menos decepciones.
   
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miércoles, 18 de abril de 2018

Salir por peteneras


Los entendidos del cante flamenco saben distinguir perfectamente los distintos palos o tipos de canción, múltiples y variados que existen en el folklore andaluz y que van mucho más allá de los internacionalmente conocidos sevillanas, fandangos, o el cante hondo ( pronunciado cante jondo).

Pues bien, entre esos palos, la Petenera es un cante con copla de cuatro versos octosílabos que al ser cantada se convierten generalmente en seis, por repetición de uno de ellos y el añadido de otro ajeno a la copla. Cante difícil, de entonación pausada, solemne, emotiva y a veces sentenciosa, revestido siempre de leyenda y al que se le ha atribuido que para los gitanos ha tenido siempre "mal fario" (dar mala suerte o producir tristeza). Por ello los cantaores calés han evitado cantarla e incluso oírla.

¿Cuál fue el origen de la petenera?. Si ya el mundo del flamenco está compuesto por un entramado de mitos y leyendas, en el caso de este cante el misterio envuelve su raíz y parte de su desarrollo. Sebastián Estébanez Calderón en su "Fiesta en Triana" cita ciertas coplillas a quienes los aficionados llaman "perteneras" y dice que "son como seguidillas que van por el aire más vivo, pero la voz penetrante de la cantaora dábanles una melancolía inexplicable".
Oigamos un ejemplo:


En esta tradición se habla de su origen judío o de que era conocida ya por los sefardíes, que las conservan en su tradición. Por otro lado, hay quien cifra su origen en Petén, o lo personifica en una cantaora llamada así, que las popularizó. De ahí pasó a significar mujer peligrosa, perdición para los hombres (ver más información).

Dando cuenta de su actualidad, es mencionada por Serrat en su "guitarra del mesón que hoy suenas jotas, mañana peteneras"; y esta frase en su sentido textual, es citada por Joaquín Sabina en su tema "La casa por la ventana"

Pero, en lugar del Caribe,
Con su bachata, con sus palmeras,
La Madre Patria recibe
Al inmigrante por peteneras.

Resumiendo, sea cual sea su origen, concluimos que de ahí, del folklore popular andaluz, deriva la frase que hoy comentamos y que se utiliza cuando alguien cambia de conversación repentinamente para eludir una pregunta directa o salir de un apuro, formulando vaguedades que nada tienen que ver con el tema; o cuando alguien ha prometido algo y lo incumple o le "da largas" retrasándolo indefinidamente.

viernes, 6 de abril de 2018

"Secar los trapos al sol"


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No hace tanto, en tiempos de nuestras abuelas y bisabuelas, allá por los 40, cuando aún en muchos pueblos la única agua corriente era la del río, existían los lavaderos. Eran éstos lugares públicos que disponían de un canal o se construían en la misma orilla del río, con unas "pilas" con lebrillo(1) donde las mujeres podían arrodillarse para enjabonar, restregar sobre una piedra acanalada y enjuagar la ropa haciendo la colada.

Eran tiempos de las prendas de algodón y de tender o extender la ropa blanca para que secase al sol, el mejor blanqueador conocido.

A la vista de todos, pues, quedaba la ropa lavada, que aunque se secara finalmente en la casa de cada cual, debía ser escurrida para que disminuyera su peso y así ser más fácilmente transportada. Hacia el 1797 se inventó el lavadero en casa para no tener que ir al río, lo que facilitó otra expresión: lavar los trapos sucios en casa.

Hemos encontrado una estupenda exposición de cómo se realizaba este trabajo en alcozar.net, muy duro no sólo por el proceso de lavarla, sino por los materiales usados, como la sosa o la ceniza, que agrietaban y dañaban las manos de las lavanderas, que no sólo eran las amas de casa, sino mujeres que ejercían ese oficio para las familias más pudientes.

Por tanto, éste es el origen de expresiones como "sacar los trapos sucios" o la que hoy nos ocupa. ¿Su sentido? Pues habiendo perdido su significado original, queda como expresión que indica decir verdades en una discusión, poner las cartas sobre la mesa y desvelar hechos que intentan permanecer ocultos pero que son conocidos y expuestos en público, normalmente para desenmascarar alguna traición o hipocresía.

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(1) El lebrillo es un recipiente tradicional de barro vidriado o de metal,​ con forma de tronco de cono invertido y similar a un plato hondo o una fuente circular, pero de mayor tamaño por lo general, utilizado con fines culinarios, decorativos o de higiene personal y doméstica.
Se acompañaban de unas "tablas de lavar", normalmente de madera, que acabaron formando parte de la "pila" construída en cemento  en las terrazas de las casas ya con agua corriente de grifo.

viernes, 16 de marzo de 2018

Sacar los pies del tiesto


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Se puede escuchar también como: "sacar los pies del plato".
 
¿Es que en un momento dado hubo la costumbre de plantar personas en tiestos (macetas), como si de geranios se tratasen? ¿O acaso era obligación mantener los pies en el plato, tal vez como norma de protocolo tras una gran comida, del mismo modo que algunos ponen los pies en la mesa para relajarse?

No, naturalmente, no se trata de eso.

La expresión viene de la popular y habitual cría de gallinas, y por tanto, de pollitos, en las casas de pueblo. Veréis:

Con el fin de asegurarse que los pollitos comiesen y tenerlos a todos juntos y controlados, se les colocaba en un recipiente plano y ancho de barro (tiesto o plato) de paredes no muy altas. El pollito que saliese de allí debía ser reincorporado (vuelto al redil) o corría el riesgo de perderse o morir de hambre.

De ahí que, en un afán proteccionista, quien "saca los pies del tiesto" es aquel que se excede, que atenta contra las normas establecidas, bien por rebeldía o por ignorancia.

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El hecho es que muchos de los que se atrevieron a sacar los pies del tiesto fueron luego los promotores de los grandes avances de la humanidad. Los encontramos en todas las ramas de la Historia. Un ejercicio estimulante, pues, sería recordar inventores y sus inventos en un ejercicio lingüístico destinado a ampliar el léxico habitual y el vocabulario científico que manejan nuestros estudiantes. Por ejemplo, Descartes y los ejes cartesianos..., Platón y el amor platónico, etc. 

jueves, 1 de marzo de 2018

Romper una lanza a su favor.

Desde la Edad Media (o antes, seguramente) era costumbre solucionar las diferencias en los torneos o duelos, en los que era Dios el árbitro y el que daba la razón a uno u otro haciendo que ganara.

Pues bien, en esos torneos medievales dos jinetes a caballo (caballeros) se enfrentaban a lanzazos. Ganaba el que tiraba del caballo a su adversario y, aunque no siempre se rompía la lanza, quedó la expresión para indicar que alguien está dispuesto a defender por todos los medios el honor o buena fama de sí mismo o de alguien que no pudiera presentarse al torneo por cualquier motivo.


martes, 13 de febrero de 2018

Rollos macabeos


 "Rollos macabeos"
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Decimos "Soltó un rollo macabeo" o ¡Déjate de rollos macabeos! cuando alguien habla demasiado, nos intenta engatusar con alguna historia poco creíble, o cuando asistimos a un acto, película, etc... que resulta sumamente aburrido.

Bien, pues entramos en el porqué de la expresión:

A poco que hayamos escarbado en la Historia, sabemos que, después de la piedra y las tablillas de barro, tras el conocimiento de la escritura, el ser humano comenzó a utilizar el papiro, que vino a ser como el primer papel. El proceso para tratar la planta del mismo nombre era el siguiente:

Se machacaban varias cañas hasta lograr una estera de fibras de caña que se pulía con una piedra para que quedara una hoja suave. Se dice que ya era fabricado desde el 3.000 antes de nuestra era aunque solo conocemos papiros (libros) relevantes a partir del 2600 aC.

Una característica simpática del papiro era que por su textura demasiado gruesa y rígida no se podía doblar, entonces se recurrió a pegar hojas y hojas de papiro que se almacenarían en grandes rollos. Papiros famosos: Papiro Harris I, papiro de Ebers, Papiro de Edwin Smith, papiro Rhind, papiro Westcar, etc. Los escribas del antiguo Egipto escribían en papiros con un lápiz hecho de junco que tenía una punta muy blanda, muy parecida a un marcador moderno. (1)

Ea, pues ya sabemos de dónde viene "soltar el rollo", pero ¿por qué "Macabeo"?

Los Macabeos (hebreo: מכבים o מקבים, Makabim) constituyeron un movimiento de liberación judío, que luchó y consiguió la independencia de Antíoco IV Epífanes, rey de la helénica dinastía seléucida, sucedido por su hijo Antíoco V Eupátor. Los macabeos fundaron la dinastía real asmonea, proclamando la independencia judía en la Tierra de Israel durante un siglo, desde el 164 al 63 a. C.
Aún son recordados nacionalmente por el pueblo hebreo en la festividad de Jánuca. Más aún, son considerados héroes nacionales del pueblo de Israel y la rebelión es conmemorada religiosamente de forma anual. La Iglesia católica reconoció a los Santos Macabeos como mártires en su santoral, aunque esta festividad fue suprimida en 1969. La Iglesia ortodoxa sigue celebrando el día de los Santos Mártires Macabeos el 1 de agosto, cinco días antes de la conmemoración de la transfiguración de Jesús.(2)

Pues bien, la frase hace referencia a esos textos bíblicos que relatan la resistencia de los judíos a ser helenizados por la fuerza por parte del rey Antíoco IV Epífanes. Dos libros (dos rollos) que narran con tal detalle la lucha de los Macabeos que hace su lectura verdaderamente penosa debido a la exagerada pormenorización de los detalles.

Una curiosidad: El Santuario del Libro.- Ubicado en el Museo de Israel, en Jerusalén.

Construído en 1965, fue encargado para la preservación y la permanente exhibición de los Rollos del Mar Muerto. Sus pertenencias incluyen ocho de los más completos Rollos jamás descubiertos, como así también uno de los más históricamente importantes manuscritos Bíblicos Hebreos.(3).
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(1).- Sobre los primeros libros: http://pcweb.info/primeros-libros/
(2).- Imposible en una investigación no toparnos con ella: http://es.wikipedia.org/wiki/Macabeos
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Buenos temas para tratar en clase ¿verdad?

sábado, 3 de febrero de 2018

Remover Roma con Santiago



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Me resulta muy satisfactorio ver cómo mi hijo comenta de vez en cuando conmigo alguno de los refranes que traigo a esta sección, y no sólo me demuestra su interés cuando descubre algo que desconocía, sino que me sugiere otros acerca de los cuales le gustaría desentrañar su significado y origen.

Y eso fue lo que sucedió ayer, planteándome si conocía la procedencia de este "remover(1) Roma con Santiago" que solemos usar cuando indicamos que hemos agotado  todos los medios disponibles para conseguir algo.

Pues bien, hijo, puesta a removerlo, no he dado con el origen exacto, pero sí he hallado teorías verosímiles que nos pueden acercar de manera fiable a su porqué:

Indudablemente, tiene que ver con la tradición católica-cristiana y con dos de sus "centros de poder" . De todos es sabido que, junto con Jerusalén (caso aparte por ser ciudad sagrada de varias religiones), el imperio cristiano de Occidente cuenta con Roma como capital del mismo, y más concretamente el Vaticano, dado que es la sede del presunto sucesor de San Pedro, el Papa.

Por otra parte, inútil es discutir sobre la importancia de Santiago (de Compostela), centro de peregrinación a través de su famoso "camino" que mueve y ha movido a miles y miles de creyentes (y hasta de no creyentes).

Siendo las dos ciudades, pues, centros neurálgicos de actividad religiosa, eran (y lo son) también centros de actividad económica y burocrática para quien tuviera que resolver algún papeleo relacionado con la Iglesia.

De ahí que haya quedado en el acerbo cultural resumir que algo ha costado o costará gran esfuerzo por la necesidad de remover estas dos ciudades cuando el asunto lo requiere y se desea llegar a buen puerto, pasando lo que haya que pasar y agotando todos los recursos posibles.

Ej: Ahí está, removiendo Roma con Santiago hasta que lo consiga. 

Ejercicio propuesto: Podría ser un buen momento para hablar de ciudades importantes en el terreno religioso y el porqué de la importancia de Jerusalem para hasta cuatro religiones.
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(1).- Remover.- (Del lat. removere).
1. tr. Pasar o mudar algo de un lugar a otro. U. t. c. prnl.
2. tr. Mover algo, agitándolo o dándole vueltas, generalmente para que sus distintos elementos se mezclen.
3. tr. Quitar, apartar u obviar un inconveniente.
4. tr. Conmover, alterar o revolver alguna cosa o asunto que estaba olvidado, detenido, etc. U. t. c. prnl.
5. tr. Deponer o apartar a alguien de su empleo o destino.
6. tr. Investigar un asunto para sacar a la luz cosas que estaban ocultas.
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