martes, 21 de agosto de 2018

Tener agallas

 
.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

De todos es conocido el término "agallas" asociado a las aletas que protegen las branquias de los peces, es decir, su aparato respiratorio.

Sin embargo, pocos conocerán las agallas que observamos en la imagen: unas protuberancias que aparecen en los troncos de los árboles (en el roble, principalmente) producidas por enfermedad de la corteza.

Observando el parecido, no hay duda de que éste sea el motivo y origen de la expresión que atribuye valor (arrojo, ánimo, valentía) a un hombre (sexo masculino).
Aunque ahora se ve sustituido por frases mucho más explícitas que aluden directamente a los atributos masculinos, está claro que la metáfora tiene su gracia y resulta de lo más acertada :).

Solo queda indicar también que esta expresión, si bien se mantiene en muchos países sudamericanos, es sinónimo de codicia (agallá) en otros; y asimismo, indicar que el término "tener agallas" referido a una cosa o situación pasa a significar que es peliaguda, complicada.

No conviene confundirlo con el término "agallado", aplicado a una persona garbosa, elegante, ya que procede del "gallo".


.*.*.*.*.*.*.*.*.*. 

Personajes "con agallas" sin duda hay muchos en nuestra literatura, por lo que resulta difícil inclinarse hacia una obra u otra a la hora de aconsejar su lectura: desde los pícaros, pasando por Don Juan, los conquistadores, colonos, y héroes de todo tipo, son muchos los que podrían merecer esa atribución, pero hoy me decanto por una figura que, aunque mujer, sin duda cumple todos los requisitos. Me refiero a Sarah Avenzoar, personaje real y nieta del histórico médico Abu Marwan Avenzoar, que ejerció la medicina durante el siglo XII en el harén al que pertenecía. 
El relato, “La última noche”, de Francisco Gallardo (V Premio Ateneo de Novela Histórica), es un repaso a los conocimientos, vivencias y características de la época.
La ciencia médica de la época, “la edad de oro de la medicina de Al Ándalus y la más avanzada en mundo conocido”, llegó a influir incluso en la universidad europea de los siglos XVIII y XIX, explica Gallardo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar. Un saludo.