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martes, 22 de septiembre de 2020

De noche, todos los gatos son pardos

 Esta conocida sentencia, como muchas otras que hemos visto, tiene una aplicación literal y otra (u otras) figurada.

En el primer caso, viene a decirnos que cuando no hay capacidad de visión por falta de luz, es difícil identificar las características peculiares de cualquier cosa. En este caso, se refiere a gatos por ser animal nocturno y cercano a nosotros.

En el mismo contexto usaba mi madre uno: "De día no veo, de noche me espulgo (1)", y es que no es la noche el mejor momento para "fijar la vista", está claro.

Pero tenemos la significación figurada que es la que confiere a esta máxima la categoría de sabia, puesto que hay circunstancias que impiden captar las diferencias entre unos y otros, que hacen parecer a todos iguales. Envueltos en la masa, en el bullicio o entre un numeroso grupo, es una labor delicada "separar la paja del grano" y juzgar con justicia, de manera que tendemos a generalizar en nuestros juicios demasiado a menudo.

Esto puede ser aprovechado por muchos que, permaneciendo entre el anonimato de la gente corriente, aprovecha para "hacer de las suyas" pasando desapercibido.

De sobra sabemos que no todos los gatos son pardos ¿verdad?

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Relacionándolo con la literatura, tenemos la novela
"Todos los gatos son pardos", de Carlos Fuentes, (puede leerse en línea) que nos retrotrae a la época del encuentro Moctezuma-Cortés, en la conquista de México.
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(1) espulgar= Limpiar de pulgas o piojos. Examinar, reconocer algo con cuidado y por partes.
Se puede confundir con expurgar= Limpiar o purificar algo. Dicho de la autoridad competente: Mandar tachar algunas palabras, cláusulas o pasajes de determinados libros o impresos, sin prohibir la lectura de estos.

Ejercicio propuesto: Buscar palabras con prefijos es- y ex- homófonas (sonido parecido) y significado distinto.

sábado, 5 de septiembre de 2020

De fuera vendrá quien de tu casa te echará



 Esa concluyente sentencia fue la que usó mi madre cuando me despidieron del trabajo tras la baja por maternidad porque mi sustituta - a la que había dado yo su primer trabajo- llegó a un acuerdo más ventajoso para el director.

Y es que nuestro refranero se preocupa a menudo, como ya estamos viendo, de cómo el ser humano se mueve por intereses ante los cuales se dejan de lado conceptos como familia, lazos de sangre, amistad, agradecimiento, etc. cuando se trata de medrar (1).   

Una vez más, pues, la sabiduría popular del refranero nos aconseja cuidarnos de extraños antes de poner nuestra  confianza en ellos, entendiéndose por "casa" cualquier ámbito donde se mueve la persona como espacio propio.

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(1).- Dicho de una persona: Mejorar de fortuna aumentando sus bienes, reputación, etc.

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Lectura recomendada en relación al tema:
 
"El inquilino" narra los insólitos sucesos que durante casi dos semanas acontecen en la vida de Mario Rota, profesor de Filología italiana en una universidad del Medio Oeste estadounidense. Mario, profesor mediocre que en muchos años tan sólo ha publicado un artículo sobre fonología, es presionado desde todos los ámbitos de su vida y principalmente desde el laboral con la llegada de un nuevo inquilino a su casa, de nombre Berkowicz, que también trabaja en su misma área de conocimiento en la universidad. En breves días Mario verá cómo Berkowicz le usurpará la mitad de sus cursos, su despacho e incluso a su amada, la doctoranda Ginger… y todo por obra y gracia de la feroz competencia en las universidades norteamericanas, concebidas más como empresas que como templos del saber llenos de parásitos. 
"El inquilino". Javier Cercas.

martes, 25 de agosto de 2020

De esta vida sacarás lo que disfrutes, nada más.



Desde los primeros filósofos que en el mundo han sido, una de las preocupaciones fundamentales , junto a la de la existencia de la divinidad, es la necesidad del bien y la búsqueda del placer como resultado de ese hacer el bien o sentirse bien.

Y aunque cada uno pone el concepto del "disfrutar" en distintos objetivos, ya sean materiales como espirituales, con solo que rascásemos un poquito veríamos que la cuestión subyacente a esas preocupaciones es siempre la misma: ¿Por qué y para qué estamos aquí desde que nacemos hasta que morimos?

Y creyendo o no en un más allá, o en otra vida, o en la reencarnación, o... todos somos más o menos conscientes de que "nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar, que es el morir" (Manrique) y también de que en el tiempo que pasamos aquí,  verdaderamente son muchos más los momentos malos que los buenos.

Por eso no es extraño que nuestro romancero se aplique en esos consejos o sentencias muchas veces contradictorias para indicarnos algunos caminos que ayuden a encontrarnos mejor: no envidiar a otro, conformarte con lo que tienes pero sin dejar de intentar crecer y progresar, no vivir como pobre para morir rico, tener siempre una meta, algo por lo que luchar... es lo que estamos viendo a través de este repaso de algunas de las joyas de nuestro refranero.

Es difícil, insisto, precisar en dónde o en qué está la felicidad, y aunque el desengaño sea evidente en multitud de ocasiones y pueda llegar la falta de ilusión y hasta de las ganas de vivir, la realidad es que hay que seguir viviendo para conseguir cumplir una nueva ilusión, llegar a una nueva meta.

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Creo que para completar el comentario de hoy, es muy adecuado este cuento de Jorge Bucay, incluido en "Cuentos para pensar", titulado "El Buscador":

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día nuestro Buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó Kammir a lo lejos, pero un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. Estaba rodeaba por completo por una especie de valla pequeña de madera lustrada, y una portezuela de bronce lo invitaba a entrarDruida en el bosque, de Jonathon Earl Bowser. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.

El Buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como por azar entre los árboles. Dejó que sus ojos, que eran los de un buscador, pasearan por el lugar... y quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción. “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, y sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar…

 Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Al acercarse a leerla, descifró: “Lamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- No, ningún familiar – dijo el buscador - Pero... ¿qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano cuidador sonrió y dijo:

"Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré... Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de entonces, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anote en ella: a la izquierda, qué fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana, dos? ¿tres semanas y media? Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?

¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? ¿y el casamiento de los amigos? ¿y el viaje más deseado? ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones? ¿horas? ¿días?…

Así vamos anotando en la libreta cada momento, cada gozo, cada sentimiento pleno e intenso... y cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ése es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido."

Jorge Bucay
 

martes, 11 de agosto de 2020

"De aquellos polvos vienen estos lodos"



Sinónimo de suciedad, el polvo que se va acumulando en nuestros muebles consiste en partículas finas y volátiles que fácilmente se pueden quitar con solo pasar un trapo. Pero cuando ese polvo es en la calle donde se acumula, ( desgraciadamente pensamos que por ser de todos se puede manchar y estropear impunemente en lugar de cuidarla) sólo basta un poco de agua para convertirla en lodo, barro, y entonces resulta mucho más difícil de limpiar.

Por ello, nuestro refranero sentencia en este caso que si los hechos aparentemente simples y sin repercusiones notables se dejan pasar, pueden llegar a convertirse en grandes problemas.

Por ejemplo, sabemos por experiencia que todos los grandes desfalcos y estafas son resultado de la acumulación de pequeños fraudes y que en la educación, es mejor corregir la rama tierna que comienza a crecer torcida que después enderezar el árbol.

Goya tituló uno de sus caprichos "Aquellos polbos", retratando al acusado de brujería y hechicería (con el gorro del sambenito, del que ya hablaremos) en un juicio  de la Inquisición, por fabricar polvos que utilizaba en pociones para enamorados.

Aprovecho para aclarar que no tiene nada que ver, como he leído en algún foro, con el dicho actual de "echar un polvo", ya que éste está relacionado con la sentencia ya comentada: " Recuerda, hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás".

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Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.

Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,

y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.

Fragmento de: "Me llamo barro...". Miguel Hernández

miércoles, 17 de junio de 2020

De agárrate y no te menees


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Cuando nos hallamos ante una situación así, estamos indicando que se ha pasado o  está por venir una situación complicada, incómoda en la que lo mejor es no involucrarse y pasar desapercibido.

Se montó una de agárrate y no te menees.
¡Agárrate y no te menees! ¿A que no sabes quién es ahora el director?

Está claro que los dos imperativos aconsejan tomar medidas seguras para no ser arrastrado ("agárrate") ni verse involucrado ( no te menees).

Pero también podemos encontrarlo, con el mismo sentido, utilizando sólo de no te menees:

Hoy hace un frío de no te menees.
En esa atracción coges un mareo de no te menees.

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Menear. (Del ant. manear, manejar, der. de mano, alterado por infl. del ant. menar, conducir).

1. tr. Mover algo de una parte a otra. U. t. c. prnl.
2. tr. Manejar, dirigir, gobernar o guiar una dependencia o negocio.
3. prnl. coloq. Hacer con prontitud y diligencia algo, o andar de prisa.

Peor es meneallo.
1. loc. verb. coloq. U. para señalar lo inconveniente de hacer memoria o hablar de cosas que originaron disgustos o desavenencias, o para referirse a que no se ha de hallar remedio, disculpa o explicación satisfactoria.

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Remedando el habla clásica, oiremos también alguna vez el "mejor no meneallo", para referirse a pasar por alto alguna cosa y no hablar de ella.

Vemos, pues, que a diferencia del "moverse", el "menearse" implica un movimiento de vaivén (esta mesa se menea), de ir de un lado a otro (este niño se mueve continuamente), de contornearse (moviéndose de forma provocativa), etc...
Propuesta: ¿Conoces más usos?

jueves, 11 de junio de 2020

" Dar vela en (para) este entierro "



¡Hijo de mi alma!, si hubo meses con las amnistías o eso, que parecía nuestra casa la sucursal de la cárcel, que me gustaría saber a mí quién te dio vela para este entierro, qué olores, y el olor, pase, pero por ayudar a un preso, por si no lo sabías, te pueden detener, como lo oyes, por cómplice o como se llame, que Armando, cada vez que se lo decía, se hacía de cruces y con razón. (Miguel Delibes.- "Cinco horas con Mario")

Valga este fragmento para ejemplificar claramente el sentido de la expresión o "frase hecha" de hoy, en la que se indica a alguien que no ha sido invitado ni tiene derecho o autorización para inmiscuirse o participar en algún asunto. Es decir, se le está indicando que "se mete donde nadie le llama".

Viene esta expresión, como tantas otras, de tradiciones populares que aún se mantienen en distintas regiones españolas. ¿Recordáis las procesiones de Semana Santa y las filas de personas que portan cirios (velas) encendidos caminando en filas y acompañando a la imagen en todo su recorrido? (1) A nadie asombrará que comparemos éstas con las comitivas que acompañaban al difunto desde su casa hasta el cementerio, situado normalmente en las afueras, cuando el camino se solía hacer a pie.

El ritual de homenaje al difunto viene ya de la tradición judía y es bastante similar en las culturas religiosas que de ella proceden: homenaje al difunto y acompañamiento de los familiares en el velatorio, transporte del féretro a hombros hasta el carruaje o coche fúnebre (a veces, todo el camino hasta el cementerio), ceremonia de enterramiento en el cementerio y guardar el periodo de luto.

Todo ese ceremonial estaba ligado a las personas cercanas al difunto. Como fuera picaresca habitual entre quienes pretendieran aprovechar las comidas que acompañan normalmente a estas ceremonias, el intentar "colarse" en ellas... la familia daba una vela a cada uno de los participantes.

En el libro "Usos y costumbres funerarias en la Nueva España" se menciona un cargo eclesiástico (la Iglesia siempre atenta a todo), en 1669, llamado "empleo de entierro" y en 1770, "de entierro con la vela número ocho".

La vela encendida en cualquier clase de ceremonia, (incluyendo cumpleaños y la petición de un deseo antes de apagarlas), conlleva siempre un símbolo espiritual. Leemos:

No importa qué tendencia religiosa se practique, las velas siempre han estado presentes en templos, altares, palacios, etc.

*En las diferentes culturas han sido usadas como medio de comunicación con los dioses, teniendo el cuerpo de la vela (cera) como cuerpo físico del ser humano, el pabilo se refiere a la mente y la llama al espíritu.
*Las velas también han sido usadas para efectuar rituales tales como protección del hogar, atracción del ser amado, prosperidad, abundancia, salud, entre otros.
*Las normas de la Iglesia Católica insistían en el uso de velas de cera porque tenían la creencia de que las abejas tenían una bendición especial de Dios. Se ordenó que la misa se celebrara a la luz de velas de cera de abejas, aun durante el día, porque éstas representaban el gozo espiritual.

Todo, en fin, lleva a considerar como falta grave el pretender participar cuando "nadie te ha dado vela en este entierro"

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Y de nuevo nos hallamos ante una palabra, "vela", que adquiere sentido vario según cómo se la aplique.

Tenemos: "pasar la noche en vela", "la torre de la vela"(en arquitectura), "arriar velas", "estar a dos velas"...

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viernes, 22 de mayo de 2020

Dar sopas con honda



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Hablando con mi hijo mayor, periodista  (que también ha heredado el gusto por los refranes), sobre el "pan con pan, comida de tontos" y de las sopas de ajo, se interesó por conocer si sabría de dónde viene el dicho "dar sopas con honda" que, como sabemos, se utiliza para indicar la superioridad de alguien al compararlo con otro.
 
Y como de eso se trata, hemos estado investigando a partir del significado de las palabras que nos da la RAE.
 
De Sopa, encontramos dos significados posibles:
 
Sopa:  Plato compuesto de un líquido alimenticio y de rebanadas de pan.
Sopa de arroyo:  f. coloq. Piedra suelta o guijarro.
 
Y de honda:
 
1. f. Tira de cuero, o trenza de lana, cáñamo, esparto u otra materia semejante, para tirar piedras con violencia.
 
Preciso es desechar onda (sin hache) , que como sabemos se refiere al movimiento de un líquido o a la propagación de un movimiento por un fluido.
 
Ya en la narración bíblica de David frente a Goliat se contaba cómo el pequeño vence al gigante con una honda, pero se confirma la expresión muchos siglos después cuando el Quijote nombra la "sopa de arroyo" que hemos visto  recogida por la Real Academia.
 
Tan altos eran los gritos de don Quijote, que los oyeron y entendieron los de la carreta; y, juzgando por las palabras la intención del que las decía, en un instante saltó la Muerte de la carreta, y tras ella, el Emperador, el diablo carretero y el Ángel, sin quedarse la Reina ni el dios Cupido; y todos se cargaron de piedras y se pusieron en ala, esperando recebir a don Quijote en las puntas de sus guijarros.(...) 
En esto que se detuvo, llegó Sancho, y, viéndole en talle de acometer al bien formado escuadrón, le dijo:
-Asaz de locura sería intentar tal empresa: considere vuesa merced, señor mío, que para sopa de arroyo y tente bonete, no hay arma defensiva en el mundo, si no es embutirse y encerrarse en una campana de bronce
 
Conclusión: se trata de dar a alguien su merecido cuando se quiere 'pasar de listo' y demostrar su equivocación o superarlo, demostrando que no vale tanto como quiere hacer creer ;)

Y ya que estamos con sopas, recordaremos también la "sopa boba" de la que ya hicimos un punto y aparte ;)
 
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Para relacionarlo con la literatura, como es nuestra costumbre siempre que se puede, veamos esta "astucia de un soldado":
 
Por el reino de Galicia
un soldado caminaba,
y llegando a un lugarcito
entró alegre en la posada.
Preguntó a la mesonera
que de qué comer le daba,
y ella le dijo que en todo
el lugar no había nada.
El soldado replicó
con astucia y con cachaza:
“Habrá algunos guijarritos
de aquellos que hay en el agua
de ese arroyo que se ve
que cerca del lugar pasa?”.
“Eso, señor, a montones
-respondió-; pero, ¿qué saca
para comer de que yo
vaya ahora y se los traiga?”.
Es que yo –dijo el soldado-
tengo el secreto y la gracia
de cogerlos y ponerlos
más sabrosos que unas natas,
y yo le enseñaré a hacerlo.”
 
Alegre como una pascua,
la sencilla mesonera
fue por ellos, con el ansia
de enriquecerse con cosa
que tanto la acomodaba.
Trajo una buena porción,
y el soldado preguntaba:
“¿Hay aceite?”. “Sí, señor”.
“¿Hay huevos y pan en casa?”.
A todo dijo que sí;
y el soldado con maña,
hizo de todo una sopa
y se la comió con gana.
Y viendo la mesonera
que los guijarros dejaba
y lo demás se comía,
le dijo muy admirada:
“¿Por qué dejáis los guijarros?”.
Y él respondió con gracia:
“Esos se dejan, después
que ya han dado la sustancia”.
                                          (F.G. Salas)
Esta poesía me recuerda un cuentecillo en el que también un viajante ofrece hacer una sopa con agua y piedras, y consigue hacer un suculento caldo pidiendo ahora aquí ahora allá entre las gentes del pueblo los distintos ingredientes de manera que donde nada parecía haber y sin que supusiera mucho para quien aportaba ora algo de carne, ora alguna verdura, etc., se logró hacer una suculenta receta. Cuento tradicional que puede leerse aquí: "La piedra de sopa"