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martes, 10 de septiembre de 2019

Cada oveja con su pareja


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Normalmente, al oír este refrán, se asocia la palabra "pareja" al sentido habitual con el que usamos la palabra, es decir, con la figura que elegimos como compañero-a para entrar en relación, formar una familia o convivir.

Pero la palabra "pareja" tiene también el significado de igual o semejante, por lo que en realidad lo que nos comunica es que cada persona debe ir y tratar con sus iguales.

Esta supuesta teoría parece fundamentar y apoyar la existencia de "clases" que no se deben mezclar... Nada más lejos  de su intención, creo, porque lo que nos viene a decir es que las relaciones humanas se basan en el intercambio, en dar y recibir; por lo que ya se trate de estatus económico, social, laboral o intelectual, siempre estará "fuera de lugar" lo mismo un ignorante que pretenda alternar con gente culta por pasar como uno de ellos, que alguien sin recursos pretendiendo alternar con gente rica.

Está claro que quien eso pretenda, está abocado al ridículo, al menosprecio y, probablemente, a la ruina.

Y viceversa: quien teniendo pasa por pobre, es avaro; y quien sabiendo pasa por ignorante, alguna intención oculta tiene.

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Los pocillos eran seis: dos rojos, dos negros, dos verdes, y además importados, irrompibles, modernos. Habían llegado como regalo de Enriqueta, en el último cumpleaños de Mariana, y desde ese día el comentario de cajón había sido que podía combinarse la taza de un color con el platillo de otro. "Negro con rojo queda fenomenal", había sido el consejo estético de Enriqueta. Pero Mariana, en un discreto rasgo de independencia, había decidido que cada pocillo sería usado con su plato del mismo color.

"Los pocillos". Benedetti


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