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sábado, 16 de noviembre de 2019

Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer


                         Abreviado de “Como el perro del hortelano, ni come las berzas ni las deja comer al amo",  trata sobre la ambición y el egoísmo que, en multitud de casos, lleva a una persona a apropiarse de algo con el único fin de que no puedan disfrutarlo los demás, aunque no lo utilice o necesite.

El perro es buen vigilante del huerto, pues es carnívoro y no comerá los productos de la huerta. Al mismo tiempo, su misión es controlar y evitar que otros los coman.

Es recogido en la inmortal obra de Lope de Vega que lo lleva como título, en la que la condesa Diana persigue y evita los amores de Teodoro y Marcela, sin decidirse a formalizar los suyos, con lo cual, ni se compromete, ni deja comprometerse (ni come, ni deja comer):

No sé, Tristán; pierdo el seso
de ver que me está adorando,
y que me aborrece luego.
No quiere que sea suyo
ni de Marcela,
    y si dejo de mirarla,
 luego busca para hablarme
algún enredo.
No dudes; naturalmente
es del hortelano el perro:
 ni come ni comer deja,
     ni está fuera ni está dentro,

Sabemos que es recurrente en el teatro del Siglo de Oro utilizar refranes y seguramente veremos muchos más, (casa con dos puertas..., el vergonzoso en palacio, Quien calla, otorga, el castigo del penséque, etc.) pero también aparecen estos refranes muy ligados a la sabiduría socarrona de personajes de baja condición social o alcurnia, como en “La Celestina”.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Como el gallo de Morón: sin plumas y cacareando


Curioso dicho éste que, como se dice que es propio de Andalucía, se engrandece y aumenta con el monumento que vemos en la imagen, en el que un gallo, macho de la gallina, sin plumas, en actitud de correr y el pico abierto, cacareando, representa nuestro dicho.

Estamos en Morón de la Frontera, provincia de Sevilla. Y la historia cuenta que allá por el siglo XVI no parecía reinar la paz entre sus vecinos, que andaban siempre a la gresca (peleando). Desde la capital del reino consideraron necesario imponer el orden, por lo llegó al pueblo un juez con maneras y dotes dictatoriales cuya frase favorita era: "Donde canta este gallo, no canta otro".

Pero no gustaban los andaluces de que alguien ajeno se metiera en sus asuntos, y tal como sucediera con la inmortal Fuenteovejuna, se unieron los vecinos olvidando sus rencillas para volverse contra el citado personaje que, al parecer, se llamaba don Juan de Esquivel. Lo desnudaron y apalearon y, naturalmente, le obligaron a volverse por donde había venido.

Hemos sabido que la misma expresión, con tintes variados, se utiliza en sendos Morón de Cuba y de Argentina. Pero mientras el gallo cubano sigue sin pluma, el argentino es representado en una esquina de la plaza de San Martín con la fuerza y fiereza de los gallos de pelea, luciendo todo su plumaje y en actitud de atacar.

Así que, concluimos, este "gallo" se refiere en realidad al adjetivo que se aplica a alguien fanfarrón y pendenciero, amigo de las peleas ( de ahí las tan actuales "peleas de gallos" raperos) , a quien se avisa de que , como el gallo de Morón, recibirá un día su merecido.

Anda que te vas quedando
como el Gallo de Morón,
sin plumas y cacareando
en la mejor ocasión

viernes, 1 de noviembre de 2019

Colgar el sambenito


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 Con relación al grabado de Goya "Aquellos polbos" incluido entre sus Caprichos, nos comprometimos a explicar qué era el sambenito (no San Benito, aunque tenga relación con los monjes benedictinos) que ha dado origen a esta expresión que comentamos.

Sabemos que es dar mala fama a alguien, atribuirle algo que normalmente no merece para rebajarlo y hacerle de menos ante los demás. 

Para explicar su origen debemos remontarnos a la época en que la Inquisición hacía de las suyas y su crueldad e injusticia empezaron a ser notorias.

En general, este Tribunal juzgaba y condenaba materias concernientes a brujería, quiromancia, blasfemia, falsos conversos, etc., imputaciones todas ellas de muy fácil acusación y difícil demostración, por lo que la confesión se lograba en la mayoría de los casos mediante tortura.

Pero el pasar por el Tribunal no era bastante: Cuando alguien caía bajo una de esas acusaciones estaba obligado a llevar permanentemente un saco bendecido (saco bendito>sac benito>sambenito, que al parecer es el origen del nombre) con una cruz de San Andrés (a partir del Cardenal Cisneros) y una coroza ( con forma de mitra o capirote hechos de papel prensado).
Hasta a los muertos se les desenterraba para ejecutar la sentencia.

Y por si no era suficiente, cumplido el tiempo en que debiera llevar el condenado la vestimenta, ésta quedaba expuesta en la iglesia con el nombre de la familia, el crimen juzgado y el castigo impuesto , y aún más, cuando el saco se deterioraba era sustituido por un paño con las mismas inscripciones, para que con ello perdurase la infamia y la vergüenza sobre la víctima, familia y descendientes.

Dada la injusticia de semejante castigo (y hasta de la misma acusación, de la que muchos de ellos no eran siquiera culpables), se considera "colgar el sambenito" a alguien cuando se le acusa de algo, prevaricando (sabiendo que la sentencia es injusta).

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Han sido pocas las veces que la Iglesia ha rectificado acerca de injusticias cometidas por ese "santo Tribunal", pero el Papa Juan Pablo II reconoció sus errores. Copio un fragmento de la carta dirigida al cardenal Roger Etchegaray con motivo de la publicación de las «Actas del Simposio Internacional "La Inquisición"», el 15 de Junio del 2004.

"El 12 de marzo de 2000, con motivo de la celebración litúrgica que caracterizó la Jornada del Perdón, se pidió perdón por los errores cometidos en el servicio a la verdad recurriendo a métodos no evangélicos. La Iglesia debe realizar este servicio imitando a su Señor, manso y humilde de corazón. La oración que dirigí entonces a Dios contiene los motivos de una petición de perdón, que es válida tanto para los dramas ligados a la Inquisición como para las heridas en la memoria que han provocado: «Señor, Dios de todos los hombres, en algunas épocas de la historia los cristianos a veces han transigido con métodos de intolerancia y no han seguido el gran mandamiento del amor, desfigurando así el rostro de la Iglesia, tu Esposa. Ten misericordia de tus hijos pecadores y acepta nuestro propósito de buscar y promover la verdad en la dulzura de la caridad, conscientes de que la verdad sólo se impone con la fuerza de la verdad misma. Por Cristo nuestro Señor".

Son muchas las obras que tratan sobre este Tribunal, y aquí doy la dirección de una de ellas que puede consultarse en línea: "La Inquisición en España" de José Antonio Escudero.