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sábado, 16 de noviembre de 2019

Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer


                         Abreviado de “Como el perro del hortelano, ni come las berzas ni las deja comer al amo",  trata sobre la ambición y el egoísmo que, en multitud de casos, lleva a una persona a apropiarse de algo con el único fin de que no puedan disfrutarlo los demás, aunque no lo utilice o necesite.

El perro es buen vigilante del huerto, pues es carnívoro y no comerá los productos de la huerta. Al mismo tiempo, su misión es controlar y evitar que otros los coman.

Es recogido en la inmortal obra de Lope de Vega que lo lleva como título, en la que la condesa Diana persigue y evita los amores de Teodoro y Marcela, sin decidirse a formalizar los suyos, con lo cual, ni se compromete, ni deja comprometerse (ni come, ni deja comer):

No sé, Tristán; pierdo el seso
de ver que me está adorando,
y que me aborrece luego.
No quiere que sea suyo
ni de Marcela,
    y si dejo de mirarla,
 luego busca para hablarme
algún enredo.
No dudes; naturalmente
es del hortelano el perro:
 ni come ni comer deja,
     ni está fuera ni está dentro,

Sabemos que es recurrente en el teatro del Siglo de Oro utilizar refranes y seguramente veremos muchos más, (casa con dos puertas..., el vergonzoso en palacio, Quien calla, otorga, el castigo del penséque, etc.) pero también aparecen estos refranes muy ligados a la sabiduría socarrona de personajes de baja condición social o alcurnia, como en “La Celestina”.

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