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martes, 22 de septiembre de 2020

De noche, todos los gatos son pardos

 Esta conocida sentencia, como muchas otras que hemos visto, tiene una aplicación literal y otra (u otras) figurada.

En el primer caso, viene a decirnos que cuando no hay capacidad de visión por falta de luz, es difícil identificar las características peculiares de cualquier cosa. En este caso, se refiere a gatos por ser animal nocturno y cercano a nosotros.

En el mismo contexto usaba mi madre uno: "De día no veo, de noche me espulgo (1)", y es que no es la noche el mejor momento para "fijar la vista", está claro.

Pero tenemos la significación figurada que es la que confiere a esta máxima la categoría de sabia, puesto que hay circunstancias que impiden captar las diferencias entre unos y otros, que hacen parecer a todos iguales. Envueltos en la masa, en el bullicio o entre un numeroso grupo, es una labor delicada "separar la paja del grano" y juzgar con justicia, de manera que tendemos a generalizar en nuestros juicios demasiado a menudo.

Esto puede ser aprovechado por muchos que, permaneciendo entre el anonimato de la gente corriente, aprovecha para "hacer de las suyas" pasando desapercibido.

De sobra sabemos que no todos los gatos son pardos ¿verdad?

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Relacionándolo con la literatura, tenemos la novela
"Todos los gatos son pardos", de Carlos Fuentes, (puede leerse en línea) que nos retrotrae a la época del encuentro Moctezuma-Cortés, en la conquista de México.
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(1) espulgar= Limpiar de pulgas o piojos. Examinar, reconocer algo con cuidado y por partes.
Se puede confundir con expurgar= Limpiar o purificar algo. Dicho de la autoridad competente: Mandar tachar algunas palabras, cláusulas o pasajes de determinados libros o impresos, sin prohibir la lectura de estos.

Ejercicio propuesto: Buscar palabras con prefijos es- y ex- homófonas (sonido parecido) y significado distinto.

sábado, 5 de septiembre de 2020

De fuera vendrá quien de tu casa te echará



 Esa concluyente sentencia fue la que usó mi madre cuando me despidieron del trabajo tras la baja por maternidad porque mi sustituta - a la que había dado yo su primer trabajo- llegó a un acuerdo más ventajoso para el director.

Y es que nuestro refranero se preocupa a menudo, como ya estamos viendo, de cómo el ser humano se mueve por intereses ante los cuales se dejan de lado conceptos como familia, lazos de sangre, amistad, agradecimiento, etc. cuando se trata de medrar (1).   

Una vez más, pues, la sabiduría popular del refranero nos aconseja cuidarnos de extraños antes de poner nuestra  confianza en ellos, entendiéndose por "casa" cualquier ámbito donde se mueve la persona como espacio propio.

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(1).- Dicho de una persona: Mejorar de fortuna aumentando sus bienes, reputación, etc.

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Lectura recomendada en relación al tema:
 
"El inquilino" narra los insólitos sucesos que durante casi dos semanas acontecen en la vida de Mario Rota, profesor de Filología italiana en una universidad del Medio Oeste estadounidense. Mario, profesor mediocre que en muchos años tan sólo ha publicado un artículo sobre fonología, es presionado desde todos los ámbitos de su vida y principalmente desde el laboral con la llegada de un nuevo inquilino a su casa, de nombre Berkowicz, que también trabaja en su misma área de conocimiento en la universidad. En breves días Mario verá cómo Berkowicz le usurpará la mitad de sus cursos, su despacho e incluso a su amada, la doctoranda Ginger… y todo por obra y gracia de la feroz competencia en las universidades norteamericanas, concebidas más como empresas que como templos del saber llenos de parásitos. 
"El inquilino". Javier Cercas.

martes, 25 de agosto de 2020

De esta vida sacarás lo que disfrutes, nada más.



Desde los primeros filósofos que en el mundo han sido, una de las preocupaciones fundamentales , junto a la de la existencia de la divinidad, es la necesidad del bien y la búsqueda del placer como resultado de ese hacer el bien o sentirse bien.

Y aunque cada uno pone el concepto del "disfrutar" en distintos objetivos, ya sean materiales como espirituales, con solo que rascásemos un poquito veríamos que la cuestión subyacente a esas preocupaciones es siempre la misma: ¿Por qué y para qué estamos aquí desde que nacemos hasta que morimos?

Y creyendo o no en un más allá, o en otra vida, o en la reencarnación, o... todos somos más o menos conscientes de que "nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar, que es el morir" (Manrique) y también de que en el tiempo que pasamos aquí,  verdaderamente son muchos más los momentos malos que los buenos.

Por eso no es extraño que nuestro romancero se aplique en esos consejos o sentencias muchas veces contradictorias para indicarnos algunos caminos que ayuden a encontrarnos mejor: no envidiar a otro, conformarte con lo que tienes pero sin dejar de intentar crecer y progresar, no vivir como pobre para morir rico, tener siempre una meta, algo por lo que luchar... es lo que estamos viendo a través de este repaso de algunas de las joyas de nuestro refranero.

Es difícil, insisto, precisar en dónde o en qué está la felicidad, y aunque el desengaño sea evidente en multitud de ocasiones y pueda llegar la falta de ilusión y hasta de las ganas de vivir, la realidad es que hay que seguir viviendo para conseguir cumplir una nueva ilusión, llegar a una nueva meta.

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Creo que para completar el comentario de hoy, es muy adecuado este cuento de Jorge Bucay, incluido en "Cuentos para pensar", titulado "El Buscador":

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día nuestro Buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó Kammir a lo lejos, pero un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. Estaba rodeaba por completo por una especie de valla pequeña de madera lustrada, y una portezuela de bronce lo invitaba a entrarDruida en el bosque, de Jonathon Earl Bowser. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.

El Buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como por azar entre los árboles. Dejó que sus ojos, que eran los de un buscador, pasearan por el lugar... y quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción. “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, y sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar…

 Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Al acercarse a leerla, descifró: “Lamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- No, ningún familiar – dijo el buscador - Pero... ¿qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano cuidador sonrió y dijo:

"Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré... Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de entonces, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anote en ella: a la izquierda, qué fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana, dos? ¿tres semanas y media? Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?

¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? ¿y el casamiento de los amigos? ¿y el viaje más deseado? ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones? ¿horas? ¿días?…

Así vamos anotando en la libreta cada momento, cada gozo, cada sentimiento pleno e intenso... y cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ése es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido."

Jorge Bucay
 

martes, 11 de agosto de 2020

"De aquellos polvos vienen estos lodos"



Sinónimo de suciedad, el polvo que se va acumulando en nuestros muebles consiste en partículas finas y volátiles que fácilmente se pueden quitar con solo pasar un trapo. Pero cuando ese polvo es en la calle donde se acumula, ( desgraciadamente pensamos que por ser de todos se puede manchar y estropear impunemente en lugar de cuidarla) sólo basta un poco de agua para convertirla en lodo, barro, y entonces resulta mucho más difícil de limpiar.

Por ello, nuestro refranero sentencia en este caso que si los hechos aparentemente simples y sin repercusiones notables se dejan pasar, pueden llegar a convertirse en grandes problemas.

Por ejemplo, sabemos por experiencia que todos los grandes desfalcos y estafas son resultado de la acumulación de pequeños fraudes y que en la educación, es mejor corregir la rama tierna que comienza a crecer torcida que después enderezar el árbol.

Goya tituló uno de sus caprichos "Aquellos polbos", retratando al acusado de brujería y hechicería (con el gorro del sambenito, del que ya hablaremos) en un juicio  de la Inquisición, por fabricar polvos que utilizaba en pociones para enamorados.

Aprovecho para aclarar que no tiene nada que ver, como he leído en algún foro, con el dicho actual de "echar un polvo", ya que éste está relacionado con la sentencia ya comentada: " Recuerda, hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás".

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Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.

Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,

y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.

Fragmento de: "Me llamo barro...". Miguel Hernández

miércoles, 17 de junio de 2020

De agárrate y no te menees


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Cuando nos hallamos ante una situación así, estamos indicando que se ha pasado o  está por venir una situación complicada, incómoda en la que lo mejor es no involucrarse y pasar desapercibido.

Se montó una de agárrate y no te menees.
¡Agárrate y no te menees! ¿A que no sabes quién es ahora el director?

Está claro que los dos imperativos aconsejan tomar medidas seguras para no ser arrastrado ("agárrate") ni verse involucrado ( no te menees).

Pero también podemos encontrarlo, con el mismo sentido, utilizando sólo de no te menees:

Hoy hace un frío de no te menees.
En esa atracción coges un mareo de no te menees.

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Menear. (Del ant. manear, manejar, der. de mano, alterado por infl. del ant. menar, conducir).

1. tr. Mover algo de una parte a otra. U. t. c. prnl.
2. tr. Manejar, dirigir, gobernar o guiar una dependencia o negocio.
3. prnl. coloq. Hacer con prontitud y diligencia algo, o andar de prisa.

Peor es meneallo.
1. loc. verb. coloq. U. para señalar lo inconveniente de hacer memoria o hablar de cosas que originaron disgustos o desavenencias, o para referirse a que no se ha de hallar remedio, disculpa o explicación satisfactoria.

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Remedando el habla clásica, oiremos también alguna vez el "mejor no meneallo", para referirse a pasar por alto alguna cosa y no hablar de ella.

Vemos, pues, que a diferencia del "moverse", el "menearse" implica un movimiento de vaivén (esta mesa se menea), de ir de un lado a otro (este niño se mueve continuamente), de contornearse (moviéndose de forma provocativa), etc...
Propuesta: ¿Conoces más usos?

jueves, 11 de junio de 2020

" Dar vela en (para) este entierro "



¡Hijo de mi alma!, si hubo meses con las amnistías o eso, que parecía nuestra casa la sucursal de la cárcel, que me gustaría saber a mí quién te dio vela para este entierro, qué olores, y el olor, pase, pero por ayudar a un preso, por si no lo sabías, te pueden detener, como lo oyes, por cómplice o como se llame, que Armando, cada vez que se lo decía, se hacía de cruces y con razón. (Miguel Delibes.- "Cinco horas con Mario")

Valga este fragmento para ejemplificar claramente el sentido de la expresión o "frase hecha" de hoy, en la que se indica a alguien que no ha sido invitado ni tiene derecho o autorización para inmiscuirse o participar en algún asunto. Es decir, se le está indicando que "se mete donde nadie le llama".

Viene esta expresión, como tantas otras, de tradiciones populares que aún se mantienen en distintas regiones españolas. ¿Recordáis las procesiones de Semana Santa y las filas de personas que portan cirios (velas) encendidos caminando en filas y acompañando a la imagen en todo su recorrido? (1) A nadie asombrará que comparemos éstas con las comitivas que acompañaban al difunto desde su casa hasta el cementerio, situado normalmente en las afueras, cuando el camino se solía hacer a pie.

El ritual de homenaje al difunto viene ya de la tradición judía y es bastante similar en las culturas religiosas que de ella proceden: homenaje al difunto y acompañamiento de los familiares en el velatorio, transporte del féretro a hombros hasta el carruaje o coche fúnebre (a veces, todo el camino hasta el cementerio), ceremonia de enterramiento en el cementerio y guardar el periodo de luto.

Todo ese ceremonial estaba ligado a las personas cercanas al difunto. Como fuera picaresca habitual entre quienes pretendieran aprovechar las comidas que acompañan normalmente a estas ceremonias, el intentar "colarse" en ellas... la familia daba una vela a cada uno de los participantes.

En el libro "Usos y costumbres funerarias en la Nueva España" se menciona un cargo eclesiástico (la Iglesia siempre atenta a todo), en 1669, llamado "empleo de entierro" y en 1770, "de entierro con la vela número ocho".

La vela encendida en cualquier clase de ceremonia, (incluyendo cumpleaños y la petición de un deseo antes de apagarlas), conlleva siempre un símbolo espiritual. Leemos:

No importa qué tendencia religiosa se practique, las velas siempre han estado presentes en templos, altares, palacios, etc.

*En las diferentes culturas han sido usadas como medio de comunicación con los dioses, teniendo el cuerpo de la vela (cera) como cuerpo físico del ser humano, el pabilo se refiere a la mente y la llama al espíritu.
*Las velas también han sido usadas para efectuar rituales tales como protección del hogar, atracción del ser amado, prosperidad, abundancia, salud, entre otros.
*Las normas de la Iglesia Católica insistían en el uso de velas de cera porque tenían la creencia de que las abejas tenían una bendición especial de Dios. Se ordenó que la misa se celebrara a la luz de velas de cera de abejas, aun durante el día, porque éstas representaban el gozo espiritual.

Todo, en fin, lleva a considerar como falta grave el pretender participar cuando "nadie te ha dado vela en este entierro"

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Y de nuevo nos hallamos ante una palabra, "vela", que adquiere sentido vario según cómo se la aplique.

Tenemos: "pasar la noche en vela", "la torre de la vela"(en arquitectura), "arriar velas", "estar a dos velas"...

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viernes, 22 de mayo de 2020

Dar sopas con honda



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Hablando con mi hijo mayor, periodista  (que también ha heredado el gusto por los refranes), sobre el "pan con pan, comida de tontos" y de las sopas de ajo, se interesó por conocer si sabría de dónde viene el dicho "dar sopas con honda" que, como sabemos, se utiliza para indicar la superioridad de alguien al compararlo con otro.
 
Y como de eso se trata, hemos estado investigando a partir del significado de las palabras que nos da la RAE.
 
De Sopa, encontramos dos significados posibles:
 
Sopa:  Plato compuesto de un líquido alimenticio y de rebanadas de pan.
Sopa de arroyo:  f. coloq. Piedra suelta o guijarro.
 
Y de honda:
 
1. f. Tira de cuero, o trenza de lana, cáñamo, esparto u otra materia semejante, para tirar piedras con violencia.
 
Preciso es desechar onda (sin hache) , que como sabemos se refiere al movimiento de un líquido o a la propagación de un movimiento por un fluido.
 
Ya en la narración bíblica de David frente a Goliat se contaba cómo el pequeño vence al gigante con una honda, pero se confirma la expresión muchos siglos después cuando el Quijote nombra la "sopa de arroyo" que hemos visto  recogida por la Real Academia.
 
Tan altos eran los gritos de don Quijote, que los oyeron y entendieron los de la carreta; y, juzgando por las palabras la intención del que las decía, en un instante saltó la Muerte de la carreta, y tras ella, el Emperador, el diablo carretero y el Ángel, sin quedarse la Reina ni el dios Cupido; y todos se cargaron de piedras y se pusieron en ala, esperando recebir a don Quijote en las puntas de sus guijarros.(...) 
En esto que se detuvo, llegó Sancho, y, viéndole en talle de acometer al bien formado escuadrón, le dijo:
-Asaz de locura sería intentar tal empresa: considere vuesa merced, señor mío, que para sopa de arroyo y tente bonete, no hay arma defensiva en el mundo, si no es embutirse y encerrarse en una campana de bronce
 
Conclusión: se trata de dar a alguien su merecido cuando se quiere 'pasar de listo' y demostrar su equivocación o superarlo, demostrando que no vale tanto como quiere hacer creer ;)

Y ya que estamos con sopas, recordaremos también la "sopa boba" de la que ya hicimos un punto y aparte ;)
 
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Para relacionarlo con la literatura, como es nuestra costumbre siempre que se puede, veamos esta "astucia de un soldado":
 
Por el reino de Galicia
un soldado caminaba,
y llegando a un lugarcito
entró alegre en la posada.
Preguntó a la mesonera
que de qué comer le daba,
y ella le dijo que en todo
el lugar no había nada.
El soldado replicó
con astucia y con cachaza:
“Habrá algunos guijarritos
de aquellos que hay en el agua
de ese arroyo que se ve
que cerca del lugar pasa?”.
“Eso, señor, a montones
-respondió-; pero, ¿qué saca
para comer de que yo
vaya ahora y se los traiga?”.
Es que yo –dijo el soldado-
tengo el secreto y la gracia
de cogerlos y ponerlos
más sabrosos que unas natas,
y yo le enseñaré a hacerlo.”
 
Alegre como una pascua,
la sencilla mesonera
fue por ellos, con el ansia
de enriquecerse con cosa
que tanto la acomodaba.
Trajo una buena porción,
y el soldado preguntaba:
“¿Hay aceite?”. “Sí, señor”.
“¿Hay huevos y pan en casa?”.
A todo dijo que sí;
y el soldado con maña,
hizo de todo una sopa
y se la comió con gana.
Y viendo la mesonera
que los guijarros dejaba
y lo demás se comía,
le dijo muy admirada:
“¿Por qué dejáis los guijarros?”.
Y él respondió con gracia:
“Esos se dejan, después
que ya han dado la sustancia”.
                                          (F.G. Salas)
Esta poesía me recuerda un cuentecillo en el que también un viajante ofrece hacer una sopa con agua y piedras, y consigue hacer un suculento caldo pidiendo ahora aquí ahora allá entre las gentes del pueblo los distintos ingredientes de manera que donde nada parecía haber y sin que supusiera mucho para quien aportaba ora algo de carne, ora alguna verdura, etc., se logró hacer una suculenta receta. Cuento tradicional que puede leerse aquí: "La piedra de sopa"

viernes, 1 de mayo de 2020

Quien tenga la lengua larga, que tenga el lomo duro

Por lo visto este refrán que Adriana Lastra (portavoz del PSOE) usó en el agrio debate del Congreso de los Diputados español, es de origen egipcio.
El refrán en concreto dice: "Si tienes la lengua larga conviene que tengas el lomo duro".


¿Por qué?
Pues es sencillo: lo que des, recibirás; como trates, te tratarán; y si no sabes recibir sin que te duela (porque las palabras hieren muchas veces como dardos; aunque no dañe quien quiere, sino quien puede) más vale cambiar de actitud.
Total, el refranero es sabio: 'arrieros somos y en el camino nos encontraremos' y si 'donde dijiste digo ahora dices Diego', siempre habrá un lugar donde haya quedado registrado, una prueba que se volverá en contra cuanto tantas maldades , falsedades y olvidos se dan entre nuestros políticos.
Espero que haya quedado claro que, en resumen, se trata del "donde las dan, las toman". Mis disculpas si me he pasado usando el refranero ;).
 

sábado, 18 de abril de 2020

A toro pasado, todos son Manolete

Algunas veces podemos escuchar en los discursos de algunos de nuestros representantes políticos (desafortunadamente son pocos) referencias a pasajes literarios, poemas y uso de figuras retóricas...

«Hay mucho profeta del pasado, a toro pasado todos son Manolete», ha dicho el presidente socialista, en su última intervención en el pleno del Congreso, para pedir la autorización de prórroga del estado de alarma.

Creo que es muy adecuado para traerlo a este nuestro blog, por su actualidad, por las referencias y por lo que significa.

Y es que nuestro refranero es muy dado a utilizar la mal llamada -por lo menos actualmente- "fiesta nacional" en refranes que tienen relación con ella (algunos de los cuales, como "ver los toros desde la barrera..  o "tomar el toro por los cuernos" tenemos o traeremos aquí).

Pues bien: Manolete era un torero consagrado y venerado por los taurinos en la década de los 40, hasta el punto de que a pesar de su muerte en la plaza de toros de Linares (1947), se convirtió en un mito de la España de la posguerra y aún  es considerado por muchos como uno de los más grandes maestros de todos los tiempos y uno de los iconos del toreo.

Al nombrarlo, tras la frase de "a toro pasado", la ironía está clara: cuando se está fuera del peligro, todos son expertos. Es decir, es fácil criticar cuando alguien no se está exponiendo al peligro y se limita a criticar como si de un entendido se tratase.

Asimismo, la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, tira también de refrán en esa misma sesión: “Quien tenga la lengua larga, que tenga el lomo duro”.

Pero de esto, ya trataremos ;)

jueves, 9 de abril de 2020

Dar cuartos al pregonero



El cuarto fue una moneda de cobre, de curso legal en los siglos XIV al XIX y el de pregonero, el oficio de quien se encargaba de publicar en voz alta por las calles comunicados oficiales, defunciones, pérdidas, etc., es decir, dar a conocer en público asuntos de interés general cuando los medios de comunicación no daban para más (en principio, oficio de juglares, pero sin poesías ni cantos).
 
El significado de este refrán, que también es  conocido citando el número de cuartos: " Dar tres cuartos al pregonero", está claro: poner un asunto en conocimiento de alguien que se encargará de hacerlo público. Es lo que se pagaba para que alguien -el pregonero- se encargara de comunicar un hecho para que fuera conocido por todos.

Sabemos que había y hay personas siempre dispuestas a hacer esa función sin necesidad de pago alguno, por lo que comentar algo secreto con ella es sinónimo de contratar al pregonero.

Así que la frase se usa más bien como medida de precaución y es más fácil oírla como: ¿Para qué dar cuartos al pregonero?, sinónimo de guardar prudencia cuando interesa que nadie se entere de algo o, simplemente, no salgan a relucir trapos sucios  que es mejor lavar en casa.

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Cinco añitos que le quiero
cinco añitos que me adora,
la mala gente ¡qué sabe,
qué sabe de nuestras cosas!.
Si yo sé que me quiere como le quiero
¡a qué darle tres cuartos al pregonero!
Desde su puerta misma hasta mi puerta,
la vereíta (1), madre, no cría yerba, no cría yerba.

"Cinco Farolas" de Quintero, León y Quiroga ( trío de músicos y letristas). Ampliamente difundida por distintos intérpretes de la llamada "Copla española". Fue compuesta para Marifé de Triana, de la que no he encontrado vídeo. He aquí una versión.

 
  
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(1).- Veredita: Diminutivo de vereda.

lunes, 16 de marzo de 2020

Curarse en salud


 "Mejor curarse en salud"

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Del mismo modo que nuestro refranero nos dice "más vale prevenir que curar", en cualquier circunstancia de la vida (no sólo por enfermedad), esta frase va más allá de esa prevención, pues curarse cuando uno está sano es no sólo prevenir, sino evitar un acto o situación que pueda resultar incómoda o perjudicial.

Sin embargo debemos tener presente que la palabra "curar" no implica necesariamente tratar o aplicar cuidados en una herida o enfermedad, es decir, sanar un mal. Todos sabemos de la expresión "carne curada" para indicar que ha sido tratada con sal, humo, etc. (salazones o ahumados) para ayudar a su conservación.

Vemos entonces, que curar es también cuidar, preparar, tratar madera, lienzo, encurtidos, etc... para su mejor conservación y conseguir una más larga duración. Así que la persona que se cura en salud es una persona prevenida y ya sabemos que vale por dos.

No obstante, quien hace la ley hace la trampa, y bien puede pasar que por curarse en salud suceda como en la obra del mismo título, de Arturo Reyes, entremés en andaluz, en el que un señor mayor, que hace la corte a una jovencita y parece ser bien aceptado por ella, pide a un apuesto joven que intente conquistarla para saber si es de fiar... Y como 'quien siembra vientos recoge tempestades' y 'la mujer es fuego, el hombre estopa y viene el diablo y sopla'... pues así pasa lo que pasa.

En conclusión, curarse en salud hoy en día puede ser, por ejemplo, usar el casco en la moto o el cinturón de seguridad en el coche, presentar original y copia en una reclamación para poder justificar que se ha hecho, buscar una salida cuando un problema se ve venir, ahorrar para cuando no haya, o hacer algún trabajo de más para evitar el suspenso en una asignatura cuando vemos la cosa apuradilla... O quedarse en casa respetando las normas de seguridad para acabar para siempre con el coronavirus ¿no? ;)

viernes, 7 de febrero de 2020

Cuando uno no quiere, dos no barajan



 O como se dice actualmente: "Si uno no quiere, dos no pelean".

En general, cuando hay que hallar un culpable en un asunto de dos, no se puede imputar al uno o al otro si la cosa sale mal. Puesto que, como decimos, es cosa de dos, la responsabilidad es también compartida.

No es que vayamos a negar que hay situaciones en las que una persona actúa obligada por diversos motivos y se ve ha visto forzada a hacerlo aun estando en contra de ello, pero también es cierto, y es lo que nos hace ver este refrán, que si uno no consiente, sean cuales sean los motivos, lo más probable es que el hecho no se produzca.

Seguramente el dicho se centra en algo tan corriente y habitual como pueda ser una disputa, pero no hay duda de que, como suele pasar normalmente en nuestro refranero, siempre habrá una situación general en la que pueda ser aplicado.

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Traemos a colación esta vez un fragmento de nuestro Quijote (¡cómo no!) y en concreto uno de los juicios que Sancho presidió como gobernador de la ínsula de Barataria.

Luego, acabado este pleito, entró en el juzgado una mujer asida fuertemente de un hombre vestido de ganadero rico, la cual venía dando grandes voces, diciendo:

-¡Justicia, señor gobernador, justicia, y si no la hallo en la tierra, la iré a buscar al cielo! Señor gobernador de mi ánima, este mal hombre me ha cogido en la mitad dese campo, y se ha aprovechado de mi cuerpo como si fuera trapo mal lavado, y, ¡desdichada de mí!, me ha llevado lo que yo tenía guardado más de veinte y tres años ha, defendiéndolo de moros y cristianos, de naturales y estranjeros; y yo, siempre dura como un alcornoque, conservándome entera como la salamanquesa en el fuego, o como la lana entre las zarzas, para que este buen hombre llegase ahora con sus manos limpias a manosearme.

-Aun eso está por averiguar: si tiene limpias o no las manos este galán-dijo Sancho.

Y, volviéndose al hombre, le dijo qué decía y respondía a la querella de aquella mujer. El cual, todo turbado, respondió:

-Señores, yo soy un pobre ganadero de ganado de cerda, y esta mañana salía deste lugar de vender, con perdón sea dicho, cuatro puercos, que me llevaron de alcabalas y socaliñas poco menos de lo que ellos valían; volvíame a mi aldea, topé en el camino a esta buena dueña, y el diablo, que todo lo añasca y todo lo cuece, hizo que yogásemos juntos; paguéle lo soficiente, y ella, mal contenta, asió de mí, y no me ha dejado hasta traerme a este puesto. Dice que la forcé, y miente, para el juramento que hago o pienso hacer; y ésta es toda la verdad, sin faltar meaja.

Entonces el gobernador le preguntó si traía consigo algún dinero en plata; él dijo que hasta veinte ducados tenía en el seno, en una bolsa de cuero. Mandó que la sacase y se la entregase, así como estaba, a la querellante; él lo hizo temblando; tomóla la mujer, y, haciendo mil zalemas a todos y rogando a Dios por la vida y salud del señor gobernador, que así miraba por las huérfanas menesterosas y doncellas; y con esto se salió del juzgado, llevando la bolsa asida con entrambas manos, aunque primero miró si era de plata la moneda que llevaba dentro.

Apenas salió, cuando Sancho dijo al ganadero, que ya se le saltaban las lágrimas, y los ojos y el corazón se iban tras su bolsa:

-Buen hombre, id tras aquella mujer y quitadle la bolsa, aunque no quiera, y volved aquí con ella.

Y no lo dijo a tonto ni a sordo, porque luego partió como un rayo y fue alo que se le mandaba. Todos los presentes estaban suspensos, esperando el fin de aquel pleito, y de allí a poco volvieron el hombre y la mujer más asidos y aferrados que la vez primera: ella la saya levantada y en el regazo puesta la bolsa, y el hombre pugnando por quitársela; mas no era posible, según la mujer la defendía, la cual daba voces diciendo:

-¡Justicia de Dios y del mundo! Mire vuestra merced, señor gobernador, la poca vergüenza y el poco temor deste desalmado, que, en mitad de poblado yen mitad de la calle, me ha querido quitar la bolsa que vuestra merced mandó darme.

-Y ¿háosla quitado? -preguntó el gobernador.

-¿Cómo quitar? -respondió la mujer-. Antes me dejara yo quitar la vida queme quiten la bolsa. ¡Bonita es la niña! ¡Otros gatos me han de echar a las barbas, que no este desventurado y asqueroso! ¡Tenazas y martillos, mazos y escoplos no serán bastantes a sacármela de las uñas, ni aun garras de leones: antes el ánima de en mitad en mitad de las carnes!

-Ella tiene razón -dijo el hombre-, y yo me doy por rendido y sin fuerzas, y confieso que las mías no son bastantes para quitársela, y déjola.

Entonces el gobernador dijo a la mujer:

-Mostrad, honrada y valiente, esa bolsa.

Ella se la dio luego, y el gobernador se la volvió al hombre, y dijo a la esforzada y no forzada:

-Hermana mía, si el mismo aliento y valor que habéis mostrado para defender esta bolsa le mostrárades, y aun la mitad menos, para defender vuestro cuerpo, las fuerzas de Hércules no os hicieran fuerza. Andad con Dios, y mucho de enhoramala, y no paréis en toda esta ínsula ni en seis leguas a la redonda, so pena de doscientos azotes. ¡Andad luego digo, churrillera , desvergonzada y embaidora(1)!

Espantóse la mujer y fuese cabizbaja y mal contenta, y el gobernador dijo al hombre:

-Buen hombre, andad con Dios a vuestro lugar con vuestro dinero, y de aquí adelante, si no le queréis perder, procurad que no os venga en voluntad de yogar con nadie.

El hombre le dio las gracias lo peor que supo, y fuese, y los circunstantes quedaron admirados de nuevo de los juicios y sentencias de su nuevo gobernador. Todo lo cual, notado de su coronista, fue luego escrito al duque, que con gran deseo lo estaba esperando.
 

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(1).- Liante y embaucadora

domingo, 26 de enero de 2020

Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos


Viene a significar que nunca se sabe cómo va a venir la suerte, que normalmente no suena acorde con la música del momento: Cuando se necesitan flautas suenan pitos, y viceversa.

Hay que tener en cuenta que no es la misma significación que "entre pitos y flautas" o "por pitos y flautas" que se refiere a: entre unas cosas y otras.

Entenderemos mejor el sentido con este poema de Luis de Gongora:

Da bienes Fortuna
Que no están escritos
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.
¡Cuán diversas sendas
se suelen seguir
en el repartir
honras y haciendas!
A unos da encomiendas,(1)
a otros sambenitos.(2)
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

A veces despoja
de choza y apero
al mayor cabrero;
y a quien se le antoja
la cabra más coja
pare dos cabritos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

Porque en una aldea
un pobre mancebo
hurtó sólo un huevo,
al sol bambolea (1);
y otro se pasea
con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas
cuando flautas pitos.

.*.*.*.*.*.
(1)=  Cargos, títulos remunerados
(2)= como vimos en "colgar el sambenito"  es un insulto o estigma para siempre.
(3)= lo han ahorcado por ladrón.

domingo, 12 de enero de 2020

Cuando las ranas críen pelo



De todos es sabido que los batracios (ranas y sapos) no tienen pelo; por lo tanto, esta expresión se usa cuando algo es muy difícil o imposible que suceda.

Ej.: -Algún día seré rico.
 - Sí..., ¡cuando las ranas críen pelo!... 

Existen otras expresiones coloquiales como "cuando los pollos echen dientes", "cuando los cerdos (o los burros, elefantes o vacas) vuelen", y otras del mismo tipo extendidas por todo el mundo, que no parecen tener un origen concreto, salvo el de la tradición.

En resumen: no se espera que suceda NUNCA.